31/7/2014

Saco De Defectos.

Yo iba a reescribir los capítulos que tengo del Fanfic de Harry Potter y he terminado en el blog para desahogarme. O algo así. Yo qué sé. Luego me arrepentiré de lo que he escrito pero ahora mismo me quema muy dentro.

No tengo cualidades. Pregunté a mi mejor amigo qué cosas buenas tenía y me dijo que cuando me lo proponía era buena, que le hacía reír y que dibujaba bien. Nada más. Fue agradable que dijera que yo soy divertida pero no era lo que esperaba. Yo qué sé, supongo que con el tiempo he ido adquiriendo más defectos que virtudes y he ido perdiendo éstas últimas.

Hablando con otra persona me he dado cuenta de cómo soy en realidad. Soy egoísta, victimista, catastrofista. Soy celosa (algo que jamás pensé que pudiera ser, me avergüenzo de ello, mucho) y envidiosa (otra cosa de la que me avergüenzo muchísimo); soy vaga y perezosa para el cambio, desmotivada y desilusionada en general; nunca conseguiré lo que me propongo por mucho que lo intente (quizá es que no lo intento lo suficiente...).
Me siento desplazada, como si yo no debiera existir. Una decepción constante. Una persona bipolar (por decirlo de alguna forma) que no sabe lo que quiere, porque quiere y no quiere una misma cosa; que tiende a esperar mucho de la gente porque da mucho a la gente. Y luego se decepciona y sufre por idiota. Sólo soy un saco de defectos que está por aquí como podría no estarlo.

A veces tengo la sensación de que a nadie le importo, cosa que no es así. Quizá, además de victimista, soy una maldita Attention Whore. Siempre busco la aprobación, la palmadita en la espalda; primero porque mis padres nunca me han apoyado en nada de lo que me gusta; y después, la sociedad me va excluyendo, compañeros de clase y algunos supuestos amigos me van rechazando; así que vivo constantemente intentando demostrar algo, incluso algo que no soy.

Resulta patético.

Quizá sea porque esté un poco caótica por dentro, creo que nunca tuve tanta mierda en la cabeza, por primera vez, relacionada conmigo misma. Con quién soy, qué soy; si soy buena o mala. Si realmente soy alguien relevante para otros (seguramente, pero soy gilipollas y no lo veo). Será porque no hago más que recibir "datos" de cómo soy, datos negativos en la mayoría de los casos; y eso hace que me pregunte si hay algo bueno en mí. Seguramente lo haya, haya más cosas de las que pienso, pero el ser humano tiende a recordar a las personas por sus errores, salvo que hayan muerto, entonces recordarán por las virtudes.

He desvariado demasiado... son las 2.50 de la madrugada y yo debería estar durmiendo pero aquí ando; al blog mientras veo El Quinto Elemento...

En fin... buenas noches, chicos; no trasnochéis tanto como yo.

30/7/2014

Comentarios Y Respuestas 2.

Continúo respondiendoos :D

28 Julio 2014

Sophie:
"Hola, yo en realidad ya no vuelvo a pasar por los blogs una vez que lei la entrada entonces si me respondes no me entero a menos de que comentes en mi blog o en tu prox entrada, asi que a mi la propuesta me parece buena. Pero es solo mi opinion :)
besos"
Me alegra ver que ha gustado la propuesta :D

Lissette:
"Pues sí que es una buena idea para hacer las interacciones más personales sí :) (te comento aquí ya que he leído ahora las dos entradas)Estoy poniéndome al día con tus escritos.... (y novela) Aún es pronto porqué hace pocquillo que te sigo y quiero leerte bien pero me parece que tienes un estilo muy cercano y sentido.... Me gusta :)" 
No te preocupes, Lissette, no pasa nada si no puedes leer todo lo del blog (sería imposible, hay más de 400 entradas e_e). Me encanta relacionarme con la gente que me lee, es lo menos que puedo hacer ya que me dedican su tiempo a mí :) Gracias por la opinión ♥ 

Sophie:
"Sii me ha pasado pero aprendi a no tomarmelo personal y yo tambien a veces soy asi, contesto solo con monosilabos o no contesto pero no es por la otra persona, es porque yo estoy de malas, asi que no creo que seas tu.
Lei la anterior entrada, no se si prefieres que comente en cada una o en la ultima entrada, me gusto mucho la historia, quiero saber que pasa!
cuidate, besos"
Yo me tomo las cosas más a la tremenda, soy un poco peculiar tirando a catastrofista. He aprendido a pasar, pero no me gusta que jueguen conmigo diciéndome cosas bonitas para que siga ahí, detrás de la gente, en plan cantos de sirena. Ahora mismo, con la cantidad de chats que hay para hablar (hangouts, telegram, whatsapp, BBM...) no se necesitan más que medio minuto para preguntarle a una persona qué tal le va.
Entiendo que si estás de malas respondas secamente y con monosílabos; pero en mi caso, si estoy enfadada o tengo mal día, lo digo y vuelvo a abrir cuando esté mejor... quizá sea que yo saco las cosas de quicio...
Respóndeme en cada entrada, es lo más normal, jaja.

29 Julio 2014

Lissette:
"Yo también me suelo sentir así... o solía... Al final acabé reduciendo tanto mi circulo que más que un circulo es un punto.
La cuestión es que porqué hablar con alguien que ve tu conversación como algo que cortar.... Quizás si no eres capaz de hablar horas de superficialidades no seas lo bastante "para mantener una conversación de mil eones"....
Yo aprendí que me puedo equivocar en muchas cosas... pero si por eso me tengo que quedar callada... entonces no vale la pena... lo importante es escoger con quien hablar supongo...
besos"
 Exacto, por eso ahora mismo apenas hablo con la gente; si realmente mi conversación no es buena, no voy a obligar a nadie a tenerla conmigo, o a mantenerla un rato por educación (que luego se pierde cuando dejan la conversación ahí muerta de asco); si soy capaz de mantener una conversación de nadas, lo he hecho durante años, la cosa es que aunque sepa hacerlo, la gente pasa de querer hablar conmigo, sin más. Sé que el problema soy yo, porque mi forma de ser es conflictiva y soy un poco bipolar (por decirlo de alguna forma). Pero bueno...
Yo soy de no tener conflictos; no me gusta. Si discuto es porque realmente estoy muy muy quemada o que ya no tengo nada que perder con esa persona (en plan que se enfade y deje de hablarme y cosas así). Pienso que no merece la pena tampoco, porque cada persona tiene sus opiniones y por mucho que tú digas, seguirá pensando igual. Un besito :)

Lissette:
"A veces es mejor hacer borrón :) m pasaré pues más tarde para leer que ya me he puesto al día.
besos!"
 Siempre es mejor hacer borrón y cuenta nueva que guardar rencor, y eso es lo que intentaba hacer. Gracias a ti y al resto por apoyarme y no dejar que cayera demasiado en el vacío ♥

Sophie:
"Tambien borro entradas jaja, lo entiendo, tengo muchas ganas de leer la continuacion de la novela :)
besos"
 Creo que todos lo hacemos, nos arrepentimos de las burradas que escribimos o algo, jaja. A la novela me parece que le quedan un par de capítulos (sí, lo que queda del capítulo 10, el 11 y el epílogo). Me alegra que os guste tanto, eso me anima a seguir escribiendo otras cosas :)

30 Julio 2014

Lissette:
"quién encontrara a alguien como Kyle en determinados momentos... un "salvavidas" ... Aunque fuera para agarrarte el tiempo suficiente...."
Te lo creas o no, Kyle está basado en mi mejor amigo. Sí, él es así de cercano, solo que tiene poca paciencia y acaba por mandarte a la mierda si ve que estás deprimida demasiados años. Pero siempre está ahí para ayudar y si estás mal siempre intenta sacarte una sonrisa y te da un abrazo (aunque debes insistir mucho). Pero sí, estaría bien encontrar un Kyle como el del libro, jaja.

YoMaqq
"Como que si me imagine que algo como esto hiba a pasar pero desde la entrada anterior a esta fue un gran salto en la historia.
Sigues escribiendo de maravilla y me encanto leerte, claro me gustaría saber que pasara con lucy.
Kyle es un personaje que me encanta, la forma en que trata de cuidar de lucy a pesar de que tiene tanto a padres de lucy en contra y su propia familia ya que el no ha sido un chico muy estable.
Un abrazo y pásate cuando quieras.
p.d : te has cambiado el nombre de ladnir a lost in my mind, im nothing?"
No soy muy buena dando giros argumentales, jaja, pero sí, era una posibilidad que pasara esto y al final, ocurrió. Como comenté antes, quedan un par de capítulos para el final, así que no tendrás que esperar mucho, la semana que viene estará terminado :)
Quería hacer a Kyle mucho más complejo, al igual que el resto de personajes, quería que unos cuantos salieran más en la novela pero al final, como la terminé a carreras (porque era como una espinita en mi vida), decidí acortarla (y se nota, que todo pasa a ir muy bruscamente).
Me paso cada vez que publicas una entrada, de verdad :D
Nono, sigo siendo Ladnir. Lost In My Mind, I'm Nothing es lo que en el perfil de blogger pone como lugar. Edité el gadget para que mostrara información sobre mí. Aquí te dejo una captura para que me entiendas :)

¡Un saludo a todos y gracias por leer! Nos leemos por los blogs \o/

Comentarios Y Respuestas 1.

Bueno, supongo que inauguramos sección (o etiqueta/tag/whatever) *confeti cayendo del techo con globitos de colores y música de fanfarria de fondo*


No suelo tener apenas comentarios (uno o dos al año, la verdad) y este último mes y medio se me ha saturado la bandeja de entrada del correo con tanto comentario (os quiero ♥) y bueno, me habéis dicho que una vez leéis una entrada y comentáis, no volvéis a pasar por ahí así que si yo os contesto (que suelo hacerlo nada más lo vea) no lo leeréis salvo que yo os lo diga D:

Así que por eso decidí hacer esto: crear una entrada en la que os responderé a todos (la de hoy será larga porque se me han acumulado desde el día 26 ;w;). Aún no he decidido con qué periodicidad la escribiré, pero espero no dejarla más de dos días, más que nada porque sino luego andamos todos perdidos e_e


Y ya, sin más demora, paso a responderos por orden :D

26 Julio 2014

Sophie me dejó esto escrito:

"Lei tu anterior entrada tamb pero no pude comentar, no se si es consuelo pero asi como se acaban lagrimas cuando aun sientes dolor tamb l rabia y l tristeza bajan su intensidad con l tiempo y te dan un poco mas de paz; gracias por leerme aun cuando te sientes mal. fuerzas y un abrazo"
 La verdad es que coincido contigo en lo que dices porque me ha pasado más de una vez, lloras y lloras para sacar el dolor en forma de perlas saladas pero llega un momento en el que el veneno ha salido del todo y sólo queda el dolor, pero un dolor debilitado al que no le queda mucho de vida y que, como bien dices, acaba por darte paz. Tranquila, yo siempre leo, quizá no lea entradas viejas, pero las nuevas las leo todas, otra cosa es que comente, porque muchas veces no sé qué escribir. Gracias por el abrazo :)

YoMaqq dijo:
"Se como se siente que se te acaben las lagrimas, antes de que me pasara eso, no tenia ni la menor idea de que existiese un limite de lagrimas.
Quieres seguir llorando porque tienes una tristeza/rabia interna mas grande de lo que tus cuencas oculares pueden soportar.
Ese dolor en mi hera tan grande que me cerraba el estomago y aun que tuviese el minimo de hambre la comida la repudiaba no podia pasar por mi esofago.
Pero concuerdo con sophie debe existir siempre ese tope de lagrimas sino estariamos llorando por años sin poder parar, y el dolor tiene que cambiar y progresar reinventarse en una forma mas constructiva y saberlo sacar de otras formas para que no termine como una caja de pandora dentro de ti mismo.
Te mando un abrazo fuerte de oso,"
 Exacto, eso mismo es lo que ocurre también; ese nudo en el estómago que te impide casi respirar y llega a producirte ganas de vomitar. Lo de la comida también me ocurre, es fácil saber si estoy mal porque nunca tengo hambre, ni siquiera me apetecen cosas que me encantan como el helado. Si el dolor no evolucionase acabaríamos todos muertos por tristeza o cualquier otra cosa. Muchas gracias por el abrazo, de verdad que se agradece :)

Y también dijo:
"No te preocupes por regresar el favor de pasarte, entiendo perfectamente la situación tuya y se que cuando no estas bien no tienes ganas ni de vivir el día siguiente.
Trato de pasarme lo mas seguido pero igual aveces se me complica por la escuela y alguna que otra escapadilla que me doy.
mi consejo sería no busques ese ideal de "mejores amigos". Al igual que tu pensaba que no era lo suficiente bueno como amigo y no servia y me canse tire todo por la borda y no fue facil.
Años despues no con la intencion de "quiero encontrar a mi mejor amigo" encontre dos chicas solo dos que me apoyaron en todo pero esa amistad es muy mutable como todas las cosas y hoy mismo esas dos chicas ya no son amigas mas, pero sigo teniendo una linda amistad con ellas aunque te vas dando cuenta que cada quien tomo caminos muy diferentes y no van a ser las cosas como antes.
un abrazo (:"
 No te preocupes tú tampoco por no poder pasarte, realmente agradezco que me lean pero escribo por desahogo (aunque a veces es para compartir algo). Tú estudia, que la universidad no es algo fácil, muchos ánimos con la carrera :D
No busco un ideal de "mejor amigo". Para mí, un "mejor amigo" es aquel que está cuando le necesitas, que cuenta contigo para contarte sus problemas, que disfruta con tu compañía y no te hace sentir que estorbas... Sé que los amigos vienen y van, soy consciente; pero a veces no queremos dejar ir a ciertas personas porque han hecho mucho por nosotros en el ámbito mental (depresiones, bajonazos y demás) y son un gran apoyo para nosotros. Gracias por el consejo, y por leer :)

27 Julio 2014

Flynn Flo me comentó esto:
"Se supone que las lágrimas van opacando el dolor. Es lo que todos dicen, igual que el tiempo, que se supone que cura las heridas. Así que entiendo tu pregunta de por qué para el resto no es "grave" o pasa y sentís ser la única en vivir ciertas cosas internamente. Tal vez demos demasiadas vueltas a cada asunto o tal vez -creo en esta- el dolor se anuda en la garganta y es algo muy difícil de procesar. Motivos hay, seguro"
Gracias por el comentario. Las lágrimas, como ya he dicho, sirven para aliviar el dolor. Si lloras, significa que te importa, que te duele. Son buenas pero no en exceso. El tiempo cura las heridas, es cierto, pero a veces nos cuesta creerlo porque se toma su tiempo (valga la redundancia) en sanarnos... Sé que muchas veces, este dolor está causado porque pensamos demasiado, porque damos demasiadas vueltas a un mismo asunto; dejando que nuestra mente nos juegue malas pasadas con imaginaciones y pensamientos que puede que no ocurran pero que son dolorosos. La gente, por mucho que te diga que te entiende y cosas similares, en el fondo es imposible que te entiendan al cien por cien porque todos somos diferentes y de ahí el que nos digan que no es para tanto o que deberíamos superarlo ya. Gracias por leer y el comentario :) 

Lissette me escribió esto:
"Eso somos , así nos sentimos, como muñecas defectuosas a las que dejaron salir de la fábrica para acabar en la pila de saldos... para acabar en el estante del " cuando te necesite por qué sé que está rota y ahí te quedarás"... cuando no quede nada mejor.... "
No hay nada que pueda añadir a lo que has escrito, coincido en las pocas palabras que dejaste escritas. El ser humano es egoísta y sólo se preocupa de mantener a su lado a la gente de la que pueda obtener algo más adelante... Gracias por leerme y comentar :) 

Bueno, por hoy está esto. Me quedan ocho comentarios pero lo dejaré para mañana porque estoy que me caigo de sueño (aquí son las 2.36 am), debería irme a dormir porque mañana tengo cosillas por hacer ;w;

Gracias a todos por tomaros el tiempo de leerme :D En verdad hace mucha ilusión ♥

Un abrazo a todos, nos leemos :)

29/7/2014

LSPC: Capítulo 10.1.

Su mirada preocupada es lo primero que veo al abrir los ojos; seguido de una luz fuerte procedente de algún punto del borroso fondo que está detrás de él. Parpadeo con lentitud, tratando de hacer memoria, tratando de recordar dónde estoy y porqué tengo el estómago tan revuelto.

—Eh… hola… –me saluda una voz conocida procedente de aquel rostro que tanto me sonaba, con aquella sonrisa tan revitalizante.

—Kyle… –intento pronunciarlo pero sólo consigo mover los labios. Su sonrisa se amplía.

—Sí, soy yo –me acaricia el pelo mientras me sostiene una mano.

—¿Dónde… dónde estoy? –consigo decir. Me noto la lengua pastosa.

—En el hospital –responde él, su sonrisa se atenúa casi hasta desaparecer–. Llevas dos días aquí.

Entonces lo recuerdo. Recuerdo el estrés, la desesperación, la azotea, el bote de pastillas…

Le miro a los ojos y le veo decepcionado, preocupado y aliviado casi a partes iguales. Cierro los ojos un instante y desvío la mirada, avergonzada.

—¿Por qué lo hiciste? –me pregunta–. Me prometiste que no te afectaría.

—Estaba harta –susurré sin mirarle–. Sentí que nada merecía la pena.

—Siempre hay algo que merezca la pena –Kyle me obliga a mirarle, girándome la cabeza con suavidad–. Por mucho que te parezca que no es así, que las cosas están en contra tuya, siempre hay algo.

Me quedo un instante en silencio, perdida en su mirada.

—Lo siento.

Él suspira, meneando la cabeza.

—El suicidio nunca es la solución, Lucy –me regaña–. Si tan mal te encontrabas, ¿por qué no me preguntaste si podías quedarte en mi casa?

—Porque apenas nos conocemos –contesto–. Además, no tengo dinero para poder pagarte. Y en el caso de que me dijeras que no querías dinero, yo no podría aceptarlo.

—¿Sabes qué es lo que más me duele? –me pregunta–. Que no acudiste a mí. Siempre te he dicho que no me importa escucharte, te di mi número de teléfono y mi dirección por si algún día necesitabas hablar y no lo hiciste. Necesitabas realmente que alguien te escuchara, que te salvara, pero rechazaste el salvavidas que se te ofreció.

Los ojos se me llenan de lágrimas al oírle decir eso. Porque sé que tiene razón. Porque sé que me he comportado como una imbécil. Porque sé que le he hecho daño.

Él me mira y suspira, cerrando los ojos.

—No quiero que lo vuelvas a hacer –dice, en su voz noto un matiz de dureza–. Quiero que en el momento en el que te sientas mal, me llames. No quiero volver a ver que tratas de quitarte la vida. O que te haces daño –pasa una mano por las cicatrices de los cortes que me he ido haciendo estos meses–. Porque si lo haces desapareceré y entonces no tendrás a nadie que te ayude. Y sabes perfectamente que soy el único que ha intentado ayudarte en todo este tiempo.

Asiento con la cabeza, sin poder decir una palabra debido al nudo que tengo en la garganta. Sé que tiene razón. Kyle ha sido el único que se ha dado cuenta de lo que me pasaba incluso sin haberle dicho nada en un principio. Y yo no quería perderle, había empezado a sentir algo por él y, aunque sabía que jamás habría algo entre él y yo, quería seguir siendo amiga suya, porque le necesitaba.

Kyle se levanta de repente y yo le miro, intrigada.

—Será mejor que avise a tus padres –informa–. Tranquila, no irá tan mal como esperas –añade con una sonrisa.

Sale de la pequeña habitación y mis padres y mi hermana no tardan en aparecer. Se produce un silencio incómodo en el que nadie dice nada pero mi hermana abre la boca para romperlo.

—¿Cómo estás?

—Bien, creo –respondo–. Tengo la lengua pastosa y algunas náuseas. Pero nada que no pueda soportar.

—¿Por qué lo hiciste? –pregunta mi madre.

—¿A ti qué te parece? –respondo–. ¿De verdad te parecía normal todo lo que pasaba en casa? –los tres desvían la mirada, avergonzados y yo resoplo–. Qué más da. Ya no hay vuelta atrás.

—A mí me parece que eres una cobarde –interviene mi padre–. Suicidarte es el camino fácil para huir de los problemas.

—¿Huir? –suelto una carcajada carente de alegría–. Claro, como que no te he hecho frente jamás, como que nunca te he plantado cara ni te he discutido. Por supuesto –mi padre entrecierra los ojos un instante–. No me vengas ahora con lecciones de cómo debo afrontar la vida. ¿Que está mal lo que hice? Desde luego. Pero también está mal toda vuestra actitud hacia mí.

Nadie dice nada. Nuevo silencio incómodo roto únicamente por un par de golpes en la puerta.

Un hombre de unos cuarenta años, con gafas, asoma por el resquicio de la puerta con una expresión de «ya si eso vuelvo luego».

—Siento interrumpir –dice, abriendo la puerta un poco más–. Me llamo Alan Parker, soy psicólogo en el hospital. Me gustaría hablar con Lucy a solas.

—¿Un psicólogo? –inquiere mi padre–. ¿Para qué? No está loca.

Parker s amplía su sonrisa mientras centra su atención en mi padre.


—Eso es un error muy común, señor Allen –responde–. Los psicólogos no tratamos a la gente que tiene problemas mentales, para eso están nuestros colegas los psiquiatras. Nosotros tenemos otras funciones. Y en casos como el de Lucy, de suicidio, el procedimiento es que acuda a verme un tiempo. Así que, si no les importa, quisiera hablar con ella a solas.


Si alguien está buscando ciertas entradas, que no siga, he decidido pasar a borradores unas cuantas porque al releerlas todos estos días me parecían demasiado tristes, depresivas y oscuras; que si bien es como me sentía (y como me siento en una parte de mí), no creo que sea buena idea dejarlas ahí porque había decidido cambiar el diseño del blog y empezar a ser más positiva, más feliz y más blablablá y tener eso ahí publicado no creo que me haga mucho bien.

Gracias por los comentarios, se agradecen mucho más de lo que pensáis.

Esta tarde, a la noche como muy tarde, publicaré la primera parte del capítulo 10 de La Suerte Puede Cambiar. Queda poco ya de la novela y espero que os esté gustando. Estoy haciendo también un pequeño proyecto para pintar la carcasa de atrás de mi teléfono móvil, lo grabaré y compartiré aquí cuando lo tenga (que no sé cuándo será).

Un beso a todos, nos leemos.

28/7/2014

Silencio.


A veces creo que si guardara silencio me iría todo mejor. Tiendo a meter siempre la pata en todo, a equivocarme al hablar, a decir algo que no debería haber dicho. A acabar fastidiando las conversaciones que tengo. He llegado al punto de que apenas hablo con nadie, porque aparte de que tengo la sensación de que molesto a la otra persona, si no digo más que tonterías, si no hago más que decir cosas erróneas... ¿para qué hablo?

Si pienso esto es porque así lo siento, quizá sea la perspectiva errónea, pero cuando ves que siempre eres tú quien empieza las conversaciones, que se despiden de ti y luego continúan conectados durante varias horas más, cuando notas tú que te responden sólo con monosílabos y frases de no más de tres palabras, cuando dejan la conversación colgada durante días sin dar explicaciones te das cuenta de que eres prescindible en las conversaciones. Así que... quizá lo mejor es que mantenga silencio perpetuo o algo así.

En fin... no me hagáis mucho caso, a veces me dan puntos que no van a ningún lado y que son cosa de mi mente atrofiada...

LSPC: Capítulo 9.2.

Me levanto apenas descansada, con sueño, aletargada. Me siento apática, deprimida del todo. Lo sucedido ayer con mis padres aún está reciente en mi memoria y me pregunto por qué tienen que pasarme siempre cosas malas, por qué nunca puede salirme algo al derechas.

Me visto, aguzando el oído por si hay alguien más levantado, cuando reparo en la hora que marca el despertador: aún falta una hora para que se levante nadie.

Suspiro.

Decido prepararme igualmente e ir andando a la universidad. Por el camino, le mando un mensaje a Kyle para informarle de que no me espere y que vaya directo.

La mañana es fría, como es habitual en invierno, y yo me arrebujo en la chaqueta y la bufanda, agradeciendo, en parte, el frío del ambiente. Mi mente está llena de humo, no piensa en nada pero esta embotada, como si no pudiera sentir nada más que oscuridad, apatía y desesperación.

Cierro los ojos mientras tomo una gran bocanada de aire, dejando que el frío aire recorra mis pulmones, mientras distingo la universidad a lo lejos.

Ya falta poco –me digo.

Cierro las manos con fuerza en un puño dentro de mis bolsillos mientras sigo mi camino. Una vez allí, me siento en uno de los bancos, con la música puesta, esperando que Kyle aparezca. Tres cuartos de hora más tarde, le veo caminar hacia nuestra facultad, con aire preocupado, pero sonríe al verme. Le devuelvo la sonrisa como puedo y camina hacia mí, sentándose a mi lado.

—¿Te caíste de la cama o algo? –me saluda, sin dejar de sonreír.

—Algo así –le respondo.

—¿Te ocurre algo? –pregunta de repente–. Pareces cansada.

—No he dormido demasiado bien –murmuro, levantándome–. Vamos a clase, anda.

Kyle se levanta y camina conmigo por los corredores de la facultad hasta llegar a nuestra clase; nos sentamos y esperamos que llegue el profesor. Mi amigo no para de mirarme, preocupado. Me intenta dar conversación pero yo apenas tengo ganas de hablar de manera que, con un suspiro, se queda en silencio a mi lado. Las primeras clases pasan lentamente, cuando nos vamos a la siguiente, Kyle vuelve a hablarme.

—¿Seguro que estás bien? Te veo más apagada que de costumbre.

—Sí, estoy bien –le sonrío. Él se detiene y me mira con atención–. Estoy bien, de verdad.

Nos quedamos de pie un instante en medio del pasillo, me mira con preocupación pero yo le miro con cariño y aprecio. Noto una punzada de dolor en el estómago y, en un impulso, lo abrazo con fuerza.

Kyle se queda un instante de piedra pero no tarda en rodearme con los brazos. Yo noto que las lágrimas asoman por la comisura de mis ojos pero las retengo.

—Vale, tú no estás bien –comenta él–. ¿Qué ocurre?

—No es nada –meneo la cabeza–. Muchas gracias por ser así conmigo, por ser tan bueno, hacerme reír y todas esas cosas –lo abrazo un poco más fuerte–. Gracias.

Kyle me estrecha un instante, sin decir nada, y yo me separo de él, sonriéndole.

—Deberíamos ir a clase –le digo–. Ve tú delante, yo necesito tomar un momento el aire, así que me voy a la azotea unos minutos.

Él me mira y asiente, aunque veo duda en sus ojos. Le veo alejarse entre la gente por los pasillos y me dirijo hacia las escaleras de emergencia que llevan a la azotea. Al salir al exterior, el aire me golpea y dejo que el frío me rodee mientras me siento con la espalda apoyada en el pequeño muro. Dejo mis cosas a un lado y saco el frasco que encontré ayer en la mesita.

No recordaba que aún lo tenía pero sí que recordaba porqué lo había comprado. Iba a usarlo la noche en la que conocí a Kyle pero decidí aplazarlo porque, en el fondo, sentía curiosidad por él.

Pero ahora…

Ahora ya no me siento con fuerzas de nada. He llegado al límite de todo, de mí. Ya no hay nada que me retenga ni que me haga ver que las cosas irán a mejor.

Abro el bote y lo vacío en la mano, con un gesto rápido me meto en la boca las pastillas y bebo un trago de agua para tragarlas con facilidad. Me recuesto de nuevo y dejo pasar los minutos. Me planteo escribir una carta de despedida pero lo descarto. Realmente no sé a quién escribir.

Cierro los ojos y noto que se me revuelve el estómago, me dan arcadas pero las mantengo bajo control mientras noto que voy perdiendo el sentido.


Kyle tamborileaba los dedos en la mesa, impaciente.

La clase había empezado hacía veinte minutos y Lucy seguía sin aparecer. El profesor había preguntado por ella y él había respondido que había ido al lavabo pero ahora estaba preocupado.

Su amiga había estado muy rara durante toda la mañana y aquello de «necesito aire» le había descolocado del todo. Sabía que le había pasado algo pero ella era tan… cerrada que le costaba abrirse a la gente. Y entonces, cuando iba a abordarla del todo sin aceptar una negativa, lo abraza y le agradece todo lo que…

Una lucecita se enciende en la mente de Kyle al pensar fríamente en aquel gesto.

—¡Joder! –murmura mientras se levantaba.

El profesor se da la vuelta al oírle.

—¿Le ocurre algo, señor Miller?

—¡No! –exclama–. Discúlpeme, tengo que salir un momento.

Sale de la clase y echa a correr hacia las escaleras de emergencia, deseando que sólo se trate de un mal presentimiento. Al llegar a la azotea busca con la mirada a su amiga pero no la ve por ningún lado; recorre el lugar, mirando bien, para encontrarla en la parte más alejada.

—No –susurra.

Corre hacia ella y ve un bote vacío en el suelo, al lado del cuerpo inerte de su amiga. Con el corazón latiéndole a mil por hora, comprueba si tiene pulso pero se le viene el alma a los pies al no encontrárselo. Saca el móvil y llama a emergencias para pedir una ambulancia.


Mientras vienen los sanitarios, Kyle intenta reanimarla sin perder la esperanza de devolverla a la vida.