27/8/2014

Comentarios Y Respuestas 11.

Otra vez voy tarde :D Dejo que me matéis >3<

Sophie:

“Para la proxima ronda de comentarios jaja: lei tus ultimas entradas, lei esa en que sacas todo lo que sientes, no comente ahi porque en realidad la senti como muy tuya, muy privada, habia mucho sentimiento. Creo que fuiste mas justa en esa entrada, porque no dijiste que todo fuera tu culpa sino que reconociste tu fallos y tambien los de el. Lamento que no se pueda hacer nada, que se haya roto el lazo que los unio por tanto tiempo. Se que esas heridas al corazon tardan en sanar y duelen como cuando a una herida abierta le pones alcohol, mucho mas que eso claro porque es un dolor del alma, interno, de esos que no se reparan. Date tiempo, pasa por ese proceso horrible que yo se que saldras adelante y como dices puede que haya otro Kyle, uno que te acepte con todo lo negativo tambien y no tenga una idea de como tendrias que ser, que no quiera moldearte. Bueno, ya dije demasiado creo. Te he llegado a tener aprecio, gracias por estar, gracias por compartirnos tus cosas, me gustaria estar cerca y darte un abrazo y poder escucharte y que te desahogues.
un abrazo,”

Sí, sé que fui algo más justa. Porque me di cuenta de muchas cosas, cosas que sabía muy en el fondo pero que no quería ver.Siempre pensé que conseguiría que fuera tolerante y me aceptara tal y como soy pero por lo visto no es así. Duele a ratos, obvio; pero lo llevo mejor de lo que parece. Todos tenemos fallos y el que no quiera aceptarlo es que es idiota. A veces creo que es mejor así, era una relación un poco tóxica. No voy a anclarme en esto. Ni voy a ir a suplicar anda de nuevo, ya lo he hecho bastante y ver que nada sirve de nada al final me ha desmotivado un poco en ciertos aspectos. Pero se me irá pasando. Pasar página y no anclarme, eso creo que es cambiar y madurar. Ser fuerte y yo sé que lo soy, pero me han hecho ver lo contrario. Las clases empezarán pronto aquí y veré a los compañeros y estaré más cerca de otros amigos y será todo más llevadero. Siempre hay un Kyle por ahí, el otro día vi un posible candidato pero sólo le vi por diez minutos, más o menos. Sé dónde encontrarlo, así que ya veré cuándo me armo de valor.
Siempre puedes mandarme un correo, está a la derecha, justo debajo del perfil. Como ya dije en tu blog, es decisión tuya dar el paso. Yo no obligo a nadie :)
Gracias por los ánimos, los consejos, el apoyo y leerme.
Un beso enorme y un abrazo muy fuerte.

YoMaqq:

“Me he explayado de más. No he entendido como contactar contigo, te agrego a facebook? o no entendí realmente.
Bueno en resumidas cuentas creo me he ilucionado de más y no tengo mis sentimientos bien establecidos, tal vez si debo esperar un poquito porque no te he contado toda la historía y es complicada "super mega cañon" te mando un correo?
Subire una entrada sobre otro chico, no te confundas pero te mando un abrazote y sí, tienes razón todos buscamos al kyle siempre.
Si gustas agregarme a facebook yo no tengo bronca pero solo no le digas a ninguno de mis contactos de mi blog >.<
te mando la url por mail o vemos vale!
Me duele mucho lo tuyo de que tu amigo realmente haya dado un fin a su amistad, es doloroso, yo si he sufrido por una amistad y realmente de deja como ese vacio en tu ser, dificil o imposible de rellenar. El tiempo espero te de la solución .
un abrazo fuerte :3”

Nono, un correo electrónico, un email jaja. Está puesto debajo del perfil, a la derecha, jaja.
No te preocupes por explayarte, a mí me da igual. Sólo me comentáis Sophie y tú, así que tengo tiempo de hacerlo, al menos de momento; ya veré cuando empiece las clases jajaja.
Vale, no confundiré a los chicos ;)
Todo vacío se puede rellenar con la persona adecuada o, simplemente, cerrando el hueco. Asumir el daño, los errores y no dejar que se queden clavados en nuestro interior porque acabarán por matarnos lentamente…
Un abrazo muy fuerte y gracias por el consejo :3

Sophie:

“Me tiene enganchada, que misterio ocultara la familia de Tetsuya? jeje
besos”

Se descubrirá, tranquila, pero creo que faltan un par de capítulos (enteros, con sus 12 páginas más o menos, jajaja). Mañana subo otro, que es jueves. A ver si os gusta :3
Un besote.

25/8/2014

LPP: Capítulo I (3).

—Serán Reika y Ryuji –comentó Tetsuya, mirando en dirección a la puerta principal.

—No –negó Rei, mirando al perro que se acababa de levantar, entrando en el campo de visión de la joven. Se le había erizado levemente el pelo del lomo–. Creo que se trata de alguien al que considera peligroso o de no confianza. Si fueran ellos, Ryuji habría llamado de otra manera y Kuro habría ladrado de alegría.

Rei se levantó y se dirigió hacia la puerta para abrirla cuando Tetsuya la retuvo, cogiéndola del brazo con suavidad.

—¿Quieres que abra yo? –Le preguntó.

Rei lo miró y vio que él la miraba con ofrecimiento. A ella le pareció muy tierno pero también algo absurdo dado que era su casa y no la de su amigo.

—No –respondió ella, sonriéndole–. Si abres tú y es un vecino podría pensar cosas raras…

Él asintió, dejándola marchar pero sin alejarse demasiado de ella. Rei sujetó al perro por el collar y abrió la puerta, quedándose sorprendida de ver al joven que estaba delante de ella.

Era algo mayor, posiblemente un año o dos; con el cabello castaño oscuro, al igual que los ojos. Tenía una mirada fría y serena y Rei lo reconoció como el hermano de Tetsuya.

—¡Masao! –Exclamó ella, sin dejar a un lado su asombro–. ¿Qué… qué te trae por aquí?

—¿Has visto a mi hermano? –Le preguntó él.

—¿A Tetsuya? –Preguntó ella, cerrando un poco la puerta, para que no pudiera ver, si se daba el caso, a su amigo dentro de la casa–. No, me temo que no. Casi me acabo de levantar…

—Eso salta a la vista –comentó él, mirándola de arriba abajo. Rei se sonrojó un poco al notar que aún estaba en pijama–. Si lo ves dile que mi padre lo está buscando y que está muy enfadado.

—Tranquilo –dijo Rei–. Se lo diré en cuanto lo vea.

Masao la miró unos instantes, fijando su mirada en los castaños ojos de Rei. Ella sintió que mirarle a los ojos era como tocar un trozo de hielo a diez grados bajo cero, se sintió incómoda y apartó la mirada. Él se dio la vuelta, bajó las escaleras que llevaban al pequeño porche de la casa de Rei y se alejó por la calle. Kuro se relajó y Rei lo soltó, cerrando la puerta y volviéndose para mirar a Tetsuya.

—¿Por qué le has mentido? –Le preguntó él, extrañado.

—No lo sé –respondió ella, encogiéndose de hombros–. Supongo que me dio mala espina, nada más…

Tetsuya asintió, agradecido, y regresó a la cocina. Rei recordó que estaba en pijama y subió a cambiarse. No es que le diera vergüenza estar en pijama delante de sus amigos y, ni mucho menos, delante de Tetsuya, con quien tenía una relación de tanta confianza como para estar con él en pijama sin ningún problema. Pero no le parecía correcto.

Mientras bajaba las escaleras de camino a la cocina, Rei pensó en lo que Masao le había dicho. Si realmente el padre de Tetsuya lo estaba buscando y estaba enfadado, su amigo tendría problemas. Por alguna razón que Rei no lograba discernir, Tetsuya no se llevaba nada bien con nadie de su familia, por eso había pedido a su padre que lo ingresara en una residencia de estudiantes pese a vivir en la misma ciudad. Rei supuso que había sido aquella la causa por la que su amigo nunca sonreía y parecía estar solo. Sabiendo eso, ella había tratado de hacerle sentirse querido, hacerle ver que la vida valía la pena y que ella lo necesitaba. Y no sólo por la cocina.

De alguna manera ella necesitaba estar cerca de Tetsuya y creía que a él le pasaba lo mismo. Tenía una ligera idea de que el joven se sentía más cómodo con ella que con Ryuji y Reika, pero no estaba segura del todo. Reika le había contado que Tetsuya había tratado de suicidarse debido a la presión a la que estaba sometido en casa. Su padre le exigía demasiado y nunca le habían dicho una palabra amable si hacía algo bien. Además, su familia nunca le dio muestras de cariño por lo que Tetsuya no sabía lo que era ser querido… Por eso, por todo aquello que le habían hecho pasar a su amigo, Rei se prometió que haría lo que fuera para que él supiera que ella estaba a su lado.

Estaba a punto de entrar en la cocina cuando Kuro comenzó a ladrar de manera frenética al oír el timbre, saliendo disparado hacia la puerta principal y tirándola al suelo de un empujón. Rei cayó al suelo de culo, murmurando una maldición contra el perro. Tetsuya se acercó a ella en cuanto vio que se había caído y le tendió la mano para ayudarla a levantarse.

—¿Estás bien? –Le preguntó él, tirando de ella.

—Esta noche cenaré perro –murmuró ella, poniéndose de pie. Miró a su amigo y sonrió–. Era broma.

Tetsuya la miró con atención, con aquellos ojos tan azules que a Rei tanto le gustaban… y antes de que ella pudiera decir o hacer algo, el timbre de la puerta sonó con insistencia de nuevo. Tetsuya la soltó con suavidad y se encaró hacia la puerta mientras comentaba:

—Ese sólo puede ser Ryuji. Si no te importa, abriré yo.

Rei lo siguió con la mirada mientras apreciaba que un sentimiento que no había experimentado antes aparecía en su interior. Un sentimiento agradable que hizo que sintiera calor en el pecho, que su corazón latiera con fuerza y que su respiración se agitara un poco más. ¿Qué demonios la estaba pasando? ¿Por qué tenía aquellas sensaciones tan extrañas?

Las voces de Reika y Ryuji, que venían caminando por el pasillo hacia la cocina, la trajeron de vuelta a la realidad.

—¡Huele que alimenta! –Exclamó Ryuji, olfateando el aire igual que un perro.

—¡Guau! –ladró Kuro, con alegría.

—A Kuro también le parece que huele bien. Seguramente querrá probar lo que has cocinado, Tetsu –dijo Reika a su amigo, sonriendo. Tetsuya no dijo nada, simplemente mantuvo la misma expresión que de costumbre.

—Me parece que Kuro se va a quedar sin probarlo por no salir corriendo con cuidado –dijo Rei–. ¡Voy a tardar en perdonarte el que me hayas tirado al suelo!

Kuro ladró como protesta y todos se echaron a reír.

Durante la comida, Rei comentó el hecho de que Masao se hubiera pasado por allí, buscando a Tetsuya.

—Y, ¿qué es lo que quería? –Preguntó Ryuji, abandonando su habitual buen humor.

—Dijo que Ken me está buscando –respondió Tetsuya con indiferencia–. Y que está enfadado.

Rei recordó que Tetsuya nunca llamaba «padre» a su padre, siempre le llamaba por su nombre, Ken.

—¿Has hecho algo para enfadarle? –Preguntó Reika, haciendo hincapié en la palabra «algo».

— ¿Necesita más razones para ello? –Preguntó él a su vez, mirándola con ira contenida–. Nah… ya sabes que no.

—¿Qué quieres decir con eso, Tetsu? –Preguntó Rei, preocupada–. Tú nunca has dado ningún problema, ¿por qué debería enfadarse Ken?

Tetsuya la miró con atención antes de sonreírla.

—Ya sé que nunca he hecho nada por el estilo –le dijo–. Pero no debes preocuparte, no es nada importante.

Reika miró a Ryuji y luego a Tetsuya, con curiosidad.

—¡Has sonreído! –Exclamó Ryuji, con sorpresa e incredulidad–. No me lo acabo de creer… ¡hacía años que no te veía sonreír!

—Yo ya ni recuerdo cuándo fue la última vez que te vi hacerlo –comentó Reika, atónita.

La sonrisa de Tetsuya desapareció en el acto, dejando su expresión de seriedad ya acostumbrada, y bajó la mirada algo incómodo.

—¿A qué viene tanto revuelo? –Preguntó Rei, sorprendida por la reacción de sus amigos.

—¿Aún no te has dado cuenta, Rei? –Le preguntó Ryuji–. Tetsuya nunca sonríe.

—Eso no es del todo cierto –contestó ella, mirando a Tetsuya con sorpresa–. Yo le he visto sonreír más de una vez.

Reika y Ryuji se volvieron a mirar pero no dijeron nada. Un timbrazo del teléfono hizo que dieran un bote en la silla. Resignada, Rei se levantó para contestar, dejando a sus tres amigos solos en la cocina. Apenas desapareció de su visión, Reika y Ryuji se volvieron para mirar a Tetsuya, quien había vuelto a concentrarse en su comida.

—Vaya, vaya –le dijo Ryuji, con picardía–. Así que a nuestra querida Rei la obsequias con tus encantadoras sonrisas y a nosotros con tus mohines, ¿eh? ¿Qué ha hecho ella que nosotros no?

Tetsuya no dijo nada, se mantuvo impasible mientras terminaba de comer. Reika lo miró con atención hasta que, de repente, tuvo la respuesta a la pregunta de Ryuji.

—¡Te gusta! –Susurró, mientras sonreía. Tetsuya se volvió hacia ella, un poco ruborizado y Ryuji miró a uno y a otro alternativamente.

—¿Te has enamorado? –Preguntó Ryuji, soltando una carcajada y dando una fuerte palmada–. ¿Quién lo iba a decir? Nuestro serio amigo, enamorado de Rei –hizo una pausa y añadió–: Hacéis buena pareja. En serio.

—Baja la voz, Ryuji –pidió Tetsuya, con tranquilidad.

—¿Cuando piensas decírselo? –Preguntó Reika, contenta.

—No se lo voy a decir.

Ryuji dejó de sonreír y miró a su amigo, confuso.

—¿Que no se lo vas a decir? –Repitió–. ¿Por qué no?

Tetsuya miró a Ryuji con atención y muy, muy serio.

—¿Tienes idea de lo que pasaría si lo hago? –Le dijo–. En el caso de que ese sentimiento fuera correspondido, sólo haría que su vida fuese imposible puesto que mi familia no lo aprobaría ni en un millón de años. La perseguirían y se lo harían pasar muy mal… y lo último que quiero es que ella sufra.

—¿Desde cuándo te importa lo que opina tu familia? –Preguntó Ryuji, exasperado.

—Desde que puede tomar cartas en el asunto –respondió él–. Que no viva con ellos no quiere decir que ellos no sepan lo que hago la mayor parte del tiempo. Tienen sus contactos. Y si pueden hacerme daño a través de ella, créeme que lo harán.

—¿Y esa es razón suficiente para no decírselo? –Le preguntó Ryuji, sin poder creerse lo que estaba diciendo su amigo. Empezaba a irritarse y eso quería decir que se enfadaría en breve–. ¿O, quizá, tienes miedo de no saber protegerla?

Tetsuya le dirigió una mirada fría y dura, con la que le fulminó.

—No sabía que me consideraras un cobarde, Ryuji.

—¡Ya está bien los dos! –Dijo Reika con firmeza–. Comportaos como dos adultos y no como dos críos.

—¿Qué es lo que pasa? –Preguntó Rei, desde la puerta de la cocina. Todos se volvieron para mirarla y Ryuji la sonrió.

—Nos peleábamos por la película que íbamos a ir a ver al cine –le dijo–. ¿Cuál te apetece a ti?

—La verdad es que ahora mismo no tengo el humor –respondió ella, sentándose en la silla.

Reika la miró con mayor atención y se dio cuenta de que estaba algo pálida. Su amiga no solía negarse a ir al cine, le encantaba y, salvo que algo ocurriese o que estuviera enferma, no solía tener esa expresión de la cara.

—Rei, ¿qué ocurre? –La preguntó con suavidad. Ryuji dejó de sonreír y Rei miró a su amiga con cara de preocupación.

—Alguien ha atacado a mi abuela –respondió ella, con un nudo en la garganta.

24/8/2014

Comentarios Y Respuestas 10.

Tal como prometí, aquí os respondo a los comentarios, sé que voy tarde con la mitad de ellos pero bueno. No es que haya pasado por unos buenos momentos estos días...

¡En fin! Comencemos:

YoMaqq:

"Que me ah invitado a salir >.< SPTM Perdon aun no hay nada que me haya insunuado nada pero estoy emocionado a morir. Mañana sabadito D: Muero de miedo. Disculpa eso es la contestacion a mi segunda respuesta. El amor me da muchas sobredosis y me esta matando la espera enserio, joder me estoy lavando el pelo, rasurandome mi mini vigote o barbilla que ni tengo pero para que se vea lisita. Pero mañana yo asi tipo bien equis super mega casulon al salir con el ya que iremos a ver asu amigo a un concierto D: (el amigo toca)Y perdon si, el amor es un arma muy horrrorosa de doble filo. Terminare cortandome? desangrado al final? Y yo que jure jamas volver a sentir algo por otro idiota.
Enserio no he podido pasarme por lo de mi universidad y tramites burocraticos que me estan >.<consumiendo, el final de tus historia me encanto. Se que es un estilo muy de pelicula pero termino pensando el cuando leo a kyle porque >.< Shit!Me he explayado demasido y mi respuesta es mas hacia ami perdon>.<Te mando un fuerte abrazo y te deseo lo mejor :3"

¡Ole, ole! Así me gusta. Espero que me cuentes qué tal fue. Si no quieres hacerlo por comentarios, tengo un correo de contacto :3 Me encanta hablar con la gente con la que interactúo :D
Encima es músico, ole ole.
Tranquilo, es agradable oír buenas noticias :)
Si sabes manejarla no te cortas. Yo personalmente ni me planteo usarla, el amor al final acaba siendo una pérdida de tiempo. Pero eh, igual te sale bien y te conviertes en el hombre más feliz del mundo :) Ojalá sea así.
De verdad que no pasa nada, jaja. Escribo por desahogo y por compartir novelas; no obligo a nadie a leer y ni mucho menos a comentar. No te preocupes, en serio <3
Jajajaja, tranquilo, a mí no me importa que te explayes. Creo que Kyle es el prototipo de hombre de todo el mundo. Debería haberle puesto algún defecto más para no hacerlo tan perfecto jajaja.
Espero que La Profecía Perdida te guste también :3
Un abrazo y espero que haya salido bien con ese chico!

Sophie:

“Hola, gracias por tu comentario. Soy demasiado sincera perdona, como que va muy rapido la historia para mi gusto y es solo el prologo, no me entusiasmo tanto leerla como la anterior. Igual parece buena y escribes muy bien, y en gustos y colores...
besos”

No me molesta que seas sincera. Yo misma sé que no es la mejor novela que he escrito, en realidad no me gusta demasiado pero bueno, tampoco voy a renegar de ella, ¿no? Jaja. El prólogo es para poner en situación, creo que te guste porque es así de aventuras. Ya me irás diciendo :)
Un besito.

Sophie:

“Gracias por las respuestas, es muy rico este espacio :)
besos”

Me alegro de que os guste :3
Un beso!

Sophie:

“Ladnir, ojala pronto arreglen tu router, gracias por tus palabras y reflexion me dejo pensando, muchas gracias!!!! Espero saber de ti pronto :)
besos”

Lo arreglaron lo arreglaron! Vuelvo a estar activa o eso espero jajajaja.
Me alegra poder haber ayudado un poquito :)
Un besote!

Sophie:

“Que bueno :D”

LO SÉ. EL ROUTER HA RESUCITADO HELL YEAH.

Sophie:

”Me gusto! lamento si fui quisquillosa con lo que publicaste antes, no estaba segura de que me gustaria pero esta parte esta buena. Me alegro que puedas volver a escribir
besos”

“Me tiene enganchada la historia, como continuara? espero leerla pronto :)
besos”

Jajajaja, sabía que te iba a gustar, lo que pasa es que el prólogo dice mucho ya. Pero la parte del prólogo sucede en Francia y el resto de la novela en Japón :3
Sigo diciendo que no es gran cosa pero bueno, tampoco puedo hacer gran cosa ahora, jajaja.
Un besote.

Sophie:

“Me ha dolido leer como te tratas, no se como fue, pero de verdad no crees que haya forma alguna de repararlo? de disculparte? puedes darle tiempo si estuvo tanto tiempo y te quiere y le importas aceptara disculpas sinceras asi no sea la primera vez que lo haces. Te lo digo porque me identifico y si he perdido a gente que queria mucho por ser como soy, pero a veces regresan, hay que intentarlo. Es tu Kyle, si es posible lucha por el. Ojala de corazon sea posible.
un abrazo”

Suelo tratarme con mucha dureza, porque soy consciente de que muchas cosas que hago no son buenas para mí y aún así las hago igualmente así que…
No, no hay forma de repararlo (como ya puse en otra entrada posterior). Él lo ha querido así y yo no puedo obligarle a estar a mi lado. Es una pena, por supuesto, pero no puedo hacer nada más al respecto. He luchado por ello y no lo he logrado. Me conformo con no haber tirado la toalla, que creo que, dentro de lo posible, es lo más importante.
Dudo que regrese, si lo hace pues encantada pero yo no lo espero de vuelta. Es mi Kyle, sí; pero puede que haya más de un Kyle por ahí, o quizá puede que haya alguien mejor. La verdad es que ahora tampoco me preocupa; lo que quiero es taponar las heridas y encerrar el corazón y ciertos sentimientos bajo siete llaves y tirarlas al mar para no abrirlo bien nunca, bien dentro de mucho tiempo.
Gracias por tus palabras, de verdad. Ya lo dije en otra entrada también posterior, que te quiero mucho y te beso y esas cositas.
Un abrazo muy fuerte.

YoMaqq:

“No debes tratarte de esa forma, todas las personas nos hemos equivocado y terminado una relación de amistad por tonterias que ni siquiera valen la pena, concuerdo con sophie, no vez alguna manera de solucionar este mal entendido? hablar con el?
Deja a tu mente descansar y comenzar a ver las cosas desde otra perspectiva.
Un abrazo!”

Yo llevo equivocándome mucho tiempo ya. Para él no son tonterías pero ya da igual. Te digo lo mismo que a Sophie: no cambiará nada y no volverá y no puedo anclarme en sufrimiento por algo que no tiene solución. Claro que duele, y claro que lloro, pero si dejo que se ancle ahí acabará por emponzoñarse y gangrenarse y luego no habrá forma de sacarlo de ahí. Y no quiero amargarme ni deprimirme de nuevo. No, no; no hay solución posible. Él ya tomó su decisión y ya. Yo no puedo hacer nada.
Mi mente está descansando, no te preocupes. Esto se cura con el tiempo. Como dicen por ahí, lo que no te mata te hace más fuerte, ¿no? Pues ya está :)
Gracias por el apoyo.
Un abrazo muy fuerte!

Hasta aquí las respuestas. Mañana toca actualización de la novela y se estabilizará como antes de que mi router murisese, jaja. O sea, dos veces por semana, que no sé si he publicado dos o más esta semana; con eso de que no he tenido internet pues ni idea…

Un abrazo a todos y gracias por leer :3

23/8/2014

Info.

Esta noche prometo responder a todos los comentarios. Prometido.
Gracias a todos por leerme, sobretodo a Sophie. Te abrazo, te beso y te quiero. De verdad que me encantaría poder hablar contigo más a menudo.

Nos leemos.

Oda A Mi Mejor Amigo.

Siento haber sido una carga para ti, haberte hecho perder el tiempo. Siempre he estado a tu lado, al menos, desde que te conozco; animándote cuando estabas mal, aguantando tus rabietas, tus malos modos conmigo aún sin yo haber hecho nada. Siempre te he dicho que no tengo más que hacer porque tu compañía siempre ha sido la mejor que he tenido.

Soy quejica, sí. Es mi forma de ser. No es que no aguante nada, es que me quejo. Si me hubiera visto superada por tanta mierda me habría suicidado. Pero no lo he hecho, porque he visto que no merece la pena; que la vida sí que la merece.

Siempre digo que estoy cambiando y la verdad es que yo así lo creía; pero no era así. Hasta este verano no me había dado cuenta de tantas cosas, de que debería haber cambiado hace muchos años pero que yo no era capaz de llevar a cabo porque me engañaba a mí misma sin quererlo. Como muchas otras cosas que hacía sin darme cuenta. Las he ido cambiando y sé que las ves porque tú así me lo has dicho. No son los cambios que tú querías, en realidad, dudo que jamás los consiguiera para ti porque tú querías cambiarme a tu gusto y yo hay cosas que no puedo cambiar porque son inherentes a mí como persona. Dela misma manera que hay otras en ti que no puedes cambiar.

Quizá yo sea una persona gris a la que parece que nada le importa, que parece que está amargada; pero no es así. Ya no estoy amargada. Ni soy gris. Y me importan las cosas pero no lo demuestro. Tú también tienes cosas que en otras personas habría mandado a la mierda. Como tu poca empatía. Tu poca paciencia. Tu nula tolerancia. El querer tener siempre razón, el querer hacer siempre lo que tú dices. Que si los demás no hacen lo que tú dices, te enfadas. Nunca hay nada bien hecho para ti. Eres un perfeccionista que busca tener razón siempre y que se enfada con facilidad. Yo te he perdonado que me tratases como su fiera basura, que me gritases, me dejases de hablar durante días, que me insultaras y que hicieras conmigo lo que te diera la gana.

Siempre quise ser como tú, pero ahora ya no. ¿Y sabes porqué= Porque nadie me iba a aguantar. Soy una de las personas que te ha aguantado todo sin decir nada. Reitero: soy quejica, infantil, negativa, perezosa y quizá un poco gris, como dices. Pero tú no eres perfecto. Eres infantil también (algunas rabietas tuyas, en concreto); quieres que se haga todo lo que tú quieres, cuando quieres y como quieres, no eres empático, sólo se habla de lo que tú quieres que se hable y siempre llevas la razón.

No somos perfectos. Yo he intentado cambiar y he conseguido no ser pesimista, ni depresiva, me mantengo activa y de buen humor, entre otras cosas. Tú has cambiado, dices, ya no consientes nada a nadie. Quizá debería haber hecho yo eso antes que tú; no consentirte ciertas cosas.

Espero que te vaya todo bien, y lo digo de corazón. En realidad, nada de lo que he puesto aquí va con mal sentido, con ira o rabia. En realidad va con dolor e impotencia; con el último esfuerzo de que sepas que todos somos defectuosos y que tampoco soy tan mala.

Aún habiéndome tratado así (puestos a ver lo malo como tú haces), te seguiré queriendo y seguiré viéndote en YouTube, para no olvidar tu cara ni tu voz; y te seguiré en Twitter, tal y como hago. Para saber que todo te va bien. Y te recibiré con los brazos abiertos. Porque es lo que hace el amor, la amistad. Pensé que siempre seríamos amigos. Supongo que me equivoqué, como siempre.

Gracias por todos los momentos. Los buenos y los malos. Gracias por todo lo que me has dado y me has dejado dar. Gracias por haberme hecho sentir viva. Por haberme hecho cambiar aunque fuera un poco. Gracias por toda la ayuda que me has prestado y por estar ahí cuando lo necesitaba.

Thanks for the memories.

Destrozada.

Se acabó. La única persona en mi vida que me importaba realmente, por la que habría muerto, aquella que siempre me levantaba cuando me caía, mi Kyle… se ha ido. Me ha dicho que jamás querrá volver a verme. Que no quiere saber nada más de mí en la vida.

Que soy una quejica que no aguanta nada. Y tiene razón. Siempre todo es culpa mía. Nunca haré nada bien para nadie. Es la señal que esperaba para no volver a enamorarme. Para no volver a confiar en nadie. Para no entregar mi alma y mi corazón a nadie, para que no lo apuñalen sin más. Para que yo no pueda dañar a nadie jamás. Soy un cáncer, un sida, un virus o un veneno sin cura. Mato a todo aquel que se me acerca demasiado.

Suena a depresión, sí; lo sé. Estoy deprimida y destrozada por este hecho, por este vacío gigantesco que nadie podrá llenar jamás. Pero esta depresión es temporal. Hasta que supere este bache, si es que lo hago. Es como si me hubieran sacado un brazo o, mejor aún, me han arrancado el corazón. Sólo soy capaz de llorar y de pensar en todos los momentos que vivimos, en todo lo que ha hecho por mí, en todo lo que he hecho por él. En que ha sido la parte más maravillosa de mi vida, que jamás me había sentido tan viva.

Pero ahora el sentimiento es el contrario. No tengo fuerzas para hacer nada. Yo me lo he buscado. Por idiota. Por gilipollas. Por… no se me ocurren más adjetivos para clasificarme que sean peores que esos. Me merezco estar sola. Porque así no hago daño a nadie. Si no soy capaz de cuidarme a mí misma ni de cuidar a la persona que más quiero, ¿cómo voy a salvar vidas?

En fin… ha quedado victimista y tampoco lo quería así pero no tengo ánimos de reescribir nada. Siento no poder responder a todos vuestros comentarios, prometo hacerlo cuando me encuentre algo mejor, pero no sé cuándo será eso. No voy a hacerme daño ni a intentar nada raro, por si alguien se preocupaba (je… qué cosas voy a poner).

Las señales que te indican que jamás debes rodearte de personas se hacen ver, por lo visto.

22/8/2014

LPP: Capítulo I (2).

Ella acababa de mudarse a la ciudad, a la casa en la que había vivido con su madre hasta que tuvo siete años, cuando ella murió, obligándola en cierto modo, a ir a vivir con sus abuelos a varias horas de allí. Había convencido a su abuela de que, con quince años, podría ser capaz de vivir ella sola. Pero su abuela había tenido sus dudas y sólo había accedido cuando ella le había dicho que se llevaba a Kuro, el gran perro blanco que su madre le había regalado cuando era niña.

Los padres de Rei habían muerto. Ambos. De manera que Rei se había quedado huérfana a los siete años de madre y, antes de nacer, de padre. Según le había dicho su abuela, él había muerto un par de meses antes de que ella naciera y Rei no sabía nada de él. Ni siquiera su nombre. A su madre le producía dolor hablar de él y Rei no insistió en ello. No quería que su madre sufriera y no sería ella quien la

obligaría a recordarlo. Sus abuelos eran los únicos familiares vivos que tenía y ella había tenido que irse con ellos, perdiendo todo contacto con sus amigos de la infancia… con todo lo que tenía allí. Todo, menos a Reika.

Reika había sido su amiga cuando eran pequeñas y, por cosas del destino, continuaron en contacto. Primero por correo ordinario y, después, por teléfono y por e-mail. Rei se mudó allí porque nunca se sintió cómoda con su nueva vida en la ciudad donde vivían sus abuelos. Sí, era más grande que Mangetsu, pero no sabía por qué, no le agradaba. Al igual que su nuevo colegio, donde nunca hizo amigos, lo que preocupó excesivamente a su abuela, quien veía que su nieta sólo mantenía contacto con Reika, una joven que ni siquiera vivía en la misma ciudad. Pero a Rei eso no le importaba, sabía que era diferente a las demás chicas, quienes se volvían para murmurar sobre ella.

A Rei le gustaban las artes marciales, en contraste con las demás chicas de su edad a las que sólo les gustaba salir al cine y con los chicos, y eso era lo que más extrañaba a sus compañeras. Pero ella sólo las ignoraba, se ponían los auriculares y se perdía en el mundo de la música de su mp3. Por eso se había ido a aquella ciudad de mediano tamaño.

El problema era que se había llevado demasiadas cosas, además de algunos muebles. Se había traído todos sus libros y todas sus cosas. No quería dejar nada en casa de su abuela, necesitaba tenerlo todo junto a ella… era una manía. Y aquella manía provocaría que no terminase de guardar sus cosas entes del anochecer. Sus abuelos no habían podido ir con ella y, aunque lo hubieran hecho, no habrían podido ayudarla a guardar todo aquello debido a su edad.

En un momento en el que ella se había internado en la casa, Kuro lo había aprovechado para escaquearse de su vigilancia y salir a la calle, tirando a un chico pelirrojo al suelo al querer darle un lametón en la cara. Ella había salido disparada en cuanto había oído el jaleo y había comenzado a reñir a Kuro con firmeza, pero sin gritarle. Luego se había vuelto hacia el joven que aún estaba en el suelo y le había tendido la mano para ayudarle a incorporarse.

—¿Estás bien? –Le había preguntado.

El joven la miró unos instantes desde el suelo, parecía sorprendido pero se recompuso enseguida, cogiendo la mano que ella le estaba ofreciendo.

—Sí, no te preocupes –contestó. Rei había notado que tenía una voz dulce y agradable.

—Siento mucho que mi perro se te haya echado encima y te haya tirado –dijo ella, como disculpa al comportamiento de Kuro–. Le quito la vista de encima y el muy… –Rei miró al can con dureza– ha aprovechado el momento para escaquearse.

—No hace falta que le regañes más –repuso él, acariciando al perro, que había comenzado a mover la cola–. Me gustan los perros.

Rei sonrió.

—Ah… me llamo Rei Kobayashi –se presentó. No se había dado cuenta de que había estado hablando con él con toda confianza.

—Yo soy Tetsuya Arakawa–respondió él, incorporándose para mirarla.

En aquel momento, Rei se lo había quedado mirando a los ojos, contemplando aquél precioso color azul mar que tenían, casi hipnotizada. Y entonces, sintió como si sucediera algo entre ellos, algo mágico que había hecho que un escalofrío le recorriese la espalda. Tetsuya apartó la mirada, rompiendo aquel extraño contacto, para mirar la casa que tenía la puerta abierta, deduciendo que era la de ella.

—No te había visto antes por aquí –comentó él, volviéndose para mirarla–. ¿Te acabas de mudar?

—Sí –respondió ella–. Eres muy observador, ¿lo sabías?

Tetsuya no respondió, había mirado a su alrededor y visto las cajas que aún quedaban fuera. Mirando su reloj, se había vuelto de nuevo hacia Rei.

—¿Son todas tuyas? –Le preguntó él, muy sorprendido.

—Sí… son todas mías. Acabo de llegar.

Tetsuya había vuelto a mirar las cajas y, sonriendo por primera vez, dijo:

—Van a llamar a la policía por obstrucción de la vía pública.

—Muy gracioso –gruñó ella, con ironía. El chiste había sido muy malo pero no había podido evitar fijarse en que, cuando sonreía, aquel joven estaba mucho más guapo.

En ese momento Kuro ladró y Tetsuya sonrió aún más.

—¡Pues a tu perro le ha hecho gracia!

Rei lo miró un segundo antes de echarse a reír por lo absurdo del comentario de Tetsuya.

—¿Quieres que te ayude? –Preguntó tras esperar a que ella dejara de reír.

Ella dudó. Aceptar la ayuda de un completo desconocido era algo arriesgado pero… pero había algo en él que le hacía confiar y saber que no la dañaría.

—No quiero molestar –murmuró ella, con timidez.

—Si me molestara –repuso él con suavidad–, no te lo habría preguntado.

Rei pensó que aquello tenía su lógica y le sonrió. Él entendió aquello como un sí y cogió una de las cajas más pesadas, subiendo las escaleras con ella hasta el interior de la casa. Rei lo imitó y, aunque con la ayuda de Tetsuya había tardado la mitad de tiempo en guardar las cajas, se les había hecho de noche.

—Será mejor que me vaya –dijo él, levantándose del sofá en el que había estado sentado a la vez que se desperezaba.

Rei había conocido un poco más a aquel joven, pero no demasiado puesto que no hablaba mucho. Aún así, le había cogido cariño sin saber porqué. Quizá aquel extraño escalofrío que le había recorrido cuando le había mirado a los ojos tenía algo que ver, no estaba segura, pero en lo que sí lo había estado es en que lo iba a ver muchas más veces. Y se había sentido repentinamente sola al oírle.

—Sí, bueno –dijo ella, tratando de disimular su decepción–. Supongo que tus padres se preocuparán por no haber llegado antes a casa.

—Vivo en una residencia.

—¿De ancianos? ¡Qué fuerte!

—¡No! ¡En una residencia de estudiantes! –exclamó Tetsuya, algo molesto.

—Ya lo sé –respondió ella, sonriendo abiertamente ante la reacción del joven.

Tetsuya se ruborizó un poco al darse cuenta de que ella le estaba tomando el pelo.

—De todas formas no quiero que tus padres vuelvan de donde estén y se encuentren a un extraño en su casa. Aunque la culpa es de ellos por dejarte sola con todas las cajas –añadió en un murmullo, con cierto aire de censura.

—Si es por eso, no te preocupes –dijo ella, sin dejar de sonreír–. Están muertos.

Tetsuya se quedó helado. Miró a Rei con atención y vio que, a pesar de seguir sonriendo, había una pizca de melancolía en aquellos ojos de color avellana. Trató de pensar en algo que la hiciera sentir mejor pero no se le ocurrió nada. Fue entonces cuando ella levantó la mirada, cruzándose con la de él y Rei sonrió un poco más.

—No te preocupes –repitió–. Es normal que no lo supieras, acabas de conocerme. Es casi imposible que conocieras ese dato. Así que no te disculpes por si has creído meter la pata con ese comentario.

Tetsuya no dijo nada, simplemente asintió antes de hablar:

—Entonces, ¿piensas vivir tu sola aquí?

—No, sola no –dijo ella. Él la miró con extrañeza y lo entendió cuando Rei se acercó al perro que dormía en la alfombra del salón–. Kuro estará conmigo.

—Espera –pidió él, sorprendido–. ¿Tu perro se llama Kuro? ¿Kuro? ¡Pero si es blanco! ¿Cómo se te ha ocurrido llamarle Kuro?

—Me pareció gracioso –respondió ella, sonriendo–. Además, me gusta cómo suena la palabra, ¿a ti no?

Tetsuya se encogió de hombros.

—Pero podías haber cogido una casa más pequeña, ¿no? –preguntó él, regresando al tema de la casa.

—Aquí me crié –respondió ella, con nostalgia–. Viví aquí hasta los siete años pero me fui a vivir con mis abuelos tras la muerte de mi madre. No me queda nadie más con vida –Rei hizo una pausa–. Esta casa es mía y no me iré a otro lugar. Tiene un valor sentimental para mí.

—Entiendo –asintió él.

Rei lo miró y le pareció que quería decir algo pero que no se atrevía, así que esperó con paciencia a ver si se decidía. Finalmente, él habló:

—Oye, si… si quieres –balbuceó, apartando la mirada y sonrojándose un poco–, sólo si quieres, puedo venir a verte… para que no te sientas tan sola, o por si quieres hablar con alguien que hable tu idioma en lugar de ladrar… –añadió mientras miraba al perro.

—Creo que me gusta la idea –respondió ella, ruborizándose un poco.

Rei suspiró. Desde aquel día Tetsuya había ido a verla casi todos los días, para hacerla compañía y enseñarla a cocinar, dejándola sorprendida de lo bien que se le daba. Durante aquellos días, ella por fin había podido saber algo de él, sus gustos, sus aficiones y demás cosas. Había descubierto que escuchaban música parecida y que compartían comidas favoritas.

Pero su sorpresa fue mayúscula cuando, uno de los días en los que había quedado con Reika, ella se había presentado con Ryuji y con Tetsuya. Ambos habían soltado una exclamación de sorpresa, al igual que Reika. Sonrió al recordarlo.

—¿Qué te hace tan feliz?

Rei miró a Tetsuya, quien estaba sentándose en una silla frente a ella.

—Recordaba cuando Reika nos presentó –respondió ella, sonriendo.

—Ah, sí –dijo él haciendo un amago de sonreír–. Fue toda una sorpresa que fuéramos amigos de la misma chica…

Kuro gruñó desde el salón antes de que el timbre de la puerta sonara una vez.