1/9/2014

LPP: Capítulo II (2).

—¿Qué es lo que quieres, Masao? –Le soltó Tetsuya.

—Creía que esa amiga tuya te había dado mi mensaje –respondió Masao, con la misma indiferencia.

—Sí, lo hizo. ¿Es ésa la razón de tu visita nocturna, querido hermano? ¿O estás buscando la revancha?

—Siempre con tu buen humor –comentó Masao con ironía–. Padre quiere saber por qué no has ido aún a verle.

—¿Y no puede venir él a verme? –Preguntó Tetsuya–. Creo que nos ahorraríamos tiempo. Además, así no tendría que verte.

Masao sonrió con sarcasmo.

—Ya, yo opino lo mismo que tú pero sigo órdenes de padre, así que lo mínimo que podrías hacer es ir a verle. No te costaría tanto…

—No te preocupes –dijo Tetsuya, siguiendo su camino y pasando al lado de su hermano sin mirarle–. Mañana iré a hablar con él.

Masao observó cómo su hermano se alejaba por la calle, con las manos en los bolsillos, e hizo un amago de sonrisa. No odiaba a su hermano tanto como quería hacer creer al resto de las personas de su alrededor, es más, casi sentía por él cierto cariño… claro que, a su manera. Jamás se le ocurriría darle un abrazo o algo parecido pero sabía que Tetsuya tenía esos mismos sentimientos.

Meneó la cabeza y se alejó en sentido contrario.

 

—¡Rei!

Rei se volvió para ver a una joven de su edad, de rasgos occidentales, corriendo hacia ella con una sonrisa en la cara. Tenía el cabello de color castaño oscuro con las puntas de color rojo y llevaba la camisa del uniforme medio metida por la falda, como era habitual en ella.

—¡Zoe! –exclamó Rei al verla–. Me alegro de verte. ¿Qué tal el verano?

—Muy bien –respondió Zoe, sin dejar de sonreír y caminando al lado de Rei–. ¿Y el tuyo?

—Bah, tranquilo –dijo Rei, encogiéndose de hombros–. Sin ninguna novedad… y bastante aburrido.

—Estuviste en casa de tus abuelos, ¿verdad? –preguntó Zoe.

—Sí –respondió Rei–. Por eso ha sido bastante aburrido.

—Bueno, en casa de los abuelos no es que una se divierta mucho –concedió Zoe–. Más bien se vuelve una un poco loca… pero tienes suerte de que los tuyos vivan en una ciudad grande, no como los míos, que viven en un pueblecito de la montaña… –hizo una pausa antes de continuar–: Bueno, ¡nos vemos en clase!

Y salió corriendo de la misma manera que había llegado para unirse a un chico moreno que caminaba algo más delante de ellos. Reika se acercó a su amiga puesto que ella, Ryuji y Tetsuya se habían alejado un poco para dejarlas algo de intimidad.

—No te lo tomes a mal, Rei –le dijo–, pero, ¿puedes decirme qué es lo que tienes en común con Zoe Redfield?

—A las dos nos gusta el helado de limón –respondió Rei, con indiferencia.

—No me refería eso…

—Sé a lo que te refieres, Reika –dijo Rei, cortando a su amiga y mirándola con atención–. Pero Zoe es mi amiga, quizá no tanto como vosotros, pero amiga al fin y al cabo. Me siento a gusto con ella de la misma manera que con vosotros. Quizá sea algo rara, pero a mí me cae bien.

Reika no respondió, miró a Ryuji y a Tetsuya de refilón mientras entraban en el aula, donde ya estaban casi todos los alumnos. Rei divisó, sentado en una mesa y hablando con otro joven, a un chico de su edad, alto y con el cabello bastante largo, de color rojo y las capas inferiores de color negro. Sonrió y se acercó a él.

— ¡Len!

El joven se volvió hacia ella, para ver quién le había llamado y, cuando la vio, sonrió a la vez que se ponía de pie.

—Me alegro de verte, pequeñaja –la saludó, de manera afectuosa.

—No me llames pequeñaja –protestó Rei–. Ahora soy un poco más alta…

—Es cierto –asintió Len, sonriente–. Pero para mí siempre serás pequeñaja.

Y le revolvió el cabello con cariño mientras ella le daba un suave puñetazo en el hombro. Len Kitamura siempre se estaba metiendo con Rei porque la veía como una hermana pequeña.

— ¿Qué tal el veranito? –le preguntó Len.

—Bueno, tranquilo –respondió ella–. Y, ¿el tuyo?

Len sonrió abiertamente antes de contestar y Rei supuso la respuesta.

— ¡Un verano estupendo! –dijo él, realmente contento.

—Len, ¿qué te ha pasado para que estés tan contento?

— ¿Que qué ha pasado? Pues que he hecho rafting, puenting, rappel, escalada –comenzó a enumerar el joven, contando con los dedos de la mano–, he saltado en paracaídas… ¡ah! Y submarinismo.

—¿Y te ha dado tiempo en hacer todo eso en una semana? –preguntó ella, sorprendida–. Supongo que no habrás podido relajarte ni un momento –añadió, sonriendo. A su amigo le encantaban los deportes de riesgo.

—Me ha costado compaginarlo todo, pero bueno –dijo Len–. Y no, no he tenido apenas un respiro, pero no importa. Ha sido mi mejor verano.

—Hasta la fecha –puntualizó Rei.

—Hasta la fecha –repitió él, sonriendo un poco más.

Rei notó que Len miraba por encima de su hombro y se giró para descubrir que Tetsuya se había acercado a ellos.

— ¿Has pasado un buen verano, Tetsuya? –le preguntó Len, dándole la mano.

—No ha sido malo –respondió el pelirrojo, estrechándole la mano–. Veo que le tuyo ha sido algo movidito, ¿eh?

Tetsuya estaba señalando la cicatriz que Len tenía en el brazo derecho.

—Rafting –respondió él–. Un giro brusco, una piedra donde no debía estar y, el resto, es historia.

Rei miró a ambos chicos, algo sorprendida.

—Habláis como si ayer no os hubierais visto –comentó.

—Al igual que tú, pequeñaja, yo ayer no vine a clase –dijo Len.

—Y, ¿eso? –Preguntó Rei–. ¿Te pasó algo?

—Nah, lo de siempre –dijo Len, encogiéndose de hombros–. No tenía ganas de venir.

—Eres terrible, ¿lo sabías? –le dijo Rei, sonriendo. Len soltó una carcajada.

Rei paseó la mirada por la clase y vio a una chica que no conocía de cuando comenzó el curso y que la estaba mirando con fijeza. Tenía el cabello rizado y de color negro, los ojos de color oscuro y una expresión de fastidio en la cara. Un escalofrío recorrió la espalda de Rei al cruzarse con la mirada de aquella chica y se volvió en seguida. Tetsuya notó que se había dado vuelto hacia ellos de manera brusca y la miró con atención.

— ¿Qué pasa, Rei? –le preguntó.

—Es la chica que está sentada al lado de la ventana –dijo Rei–. ¿Quién es?

Tetsuya echó un rápido vistazo hacia la zona de las ventanas y, cuando distinguió a la chica que Rei había mencionado, se volvió para contestarla.

—Es Aiko Inuyama –dijo–. La cambiaron a nuestra clase, igual que a Jin Ogawa. No sé porqué los cambiaron cuando llevamos casi cuatro meses de clase.

— ¿Jin? ¿También está en nuestra clase? –preguntó Rei, mirando de nuevo a su alrededor. Lo encontró sentado en una mesa, hablando animadamente con Zoe. Tenía el cabello corto y de color negro, al igual que los ojos, y llevaba algo de barba alrededor de la mandíbula inferior, lo que le daba un aire más maduro—. Me alegro de que esté en nuestra clase. No lo conozco mucho pero, desde luego, parece más tranquilo que Aiko…

Es más tranquilo que Aiko –aclaró Len–. Aiko es casi un peligro público.

—No sabía que la conocieses –dijo Rei.

—No la conozco –negó Len–. Pero he oído cosas sobre ella. Dicen que es muy violenta y que no le gusta estar con la gente. Según se cuenta, el verano pasado le rompió la nariz y el brazo a un chico sólo porque, al parecer, la miró mal. Creo que deberíamos andarnos con ojo con ella…

—Ya, pues no deja de mirarme y me está poniendo nerviosa –dijo Rei, sin mirar hacia Aiko.

Esta vez, Len se unió a la mirada que Tetsuya dirigía hacia Aiko y, efectivamente, comprobaron que la joven estaba mirando con fijeza a su amiga. A Tetsuya le pareció que tenía la misma mirada que la de un depredador cuando fija un objetivo.

—No te preocupes, pequeñaja –le dijo Len, pasándole un brazo por encima de los hombros a Rei–. Si te molesta nosotros te ayudaremos…

Rei sonrió a ambos, agradecida. Tener amigos así reconfortaba a cualquiera. Echó una última mirada a Aiko antes de sentarse al lado de Reika.

— ¿Qué te ocurre? –le preguntó su amiga, en un susurro, cuando Rei se hubo sentado.

— ¿Por qué crees que me pasa algo? –preguntó Rei a su vez.

—Pues porque tienes esa mirada en los ojos –dijo Reika, sonriendo.

—La chica nueva no deja de mirarme y me está poniendo nerviosa –respondió Rei.

—No le des tanta importancia, Rei –dijo Reika, restándole importancia al asunto–. Ayer se quedó mirando a Rina durante la hora de mates. Puede que Aiko esté algo ida de la cabeza, pero no creo que ataque a ningún alumno.

—Y, ¿a Rina no le importó? –preguntó Rei.

—Creo que estaba demasiado dormida como para darse cuenta de ello –contestó Reika–. Pero, como ya te he dicho, no le des más vueltas…

La profesora entró en la clase, precedida del sonido del timbre, y Reika se calló en el momento, para que no le llamaran la atención. Rei siguió pensando en que Aiko podría traerla muchos problemas; no tenía ni idea de cómo podía saber algo así pero, de algún modo, intuía que iba a ver aquella chica mucho más de lo que ella misma querría.

29/8/2014

LPP: Capítulo II (1).

Todos miraron a Rei. Sabían perfectamente que, a pesar de que discutían a menudo, su amiga quería mucho a su abuela. Reika le puso una mano en el hombro a su amiga para darle ánimos.

—Rei –le dijo, con suavidad–. ¿Puedes contarnos qué ha pasado?

—Ayer por la tarde regresaba a casa después de ver a una vecina –comenzó a decir ella– y alguien la atacó. No tiene nada grave, sólo un esguince

—¿Fue ella quien te llamó? –Le preguntó Ryuji.

—No, no –respondió Rei, meneando la cabeza–. Fue mi abuelo. Quiere que vaya a vivir con ella de nuevo porque cree que mi vida corre peligro, pero yo estoy convencida de que son imaginaciones suyas. Sigo pensando que lo que le pasó fue un accidente, nada más. No es motivo para que yo también esté en peligro.

—Rei –dijo Reika, tentativamente–, ¿no has pensado en que puede que sea una solución?

—¿Una solución, a qué? –Preguntó Rei, mirando a su amiga con algo de indignación–. Reika, ¿sabes lo que estás diciendo? Si me voy dejaré de tener contacto con vosotros y no quiero que eso pase. Mi abuela está paranoica y no pienso dejar que eso me influya.

Nadie dijo nada. Se mantuvieron en silencio mientras Rei trataba de seguir comiendo, sin ganas. Finalmente, Ryuji rompió el silencio:

—¿Cuándo vas a ir a verla?

—¿A... a verla? –Preguntó Rei, algo desconcertada.

—Sí, a verla –repitió él–. No sé tú, pero si mi abuela tuviera un accidente iría a verla, por lo menos para darle ánimos.

—Es cierto –murmuró Rei, algo inquieta de repente–. Creo… sí, voy a llamarla de nuevo, pero esta vez hablaré con ella y no con mi abuelo. Él siempre le da más importancia a las cosas de las que realmente tiene.

Se levantó y regresó al salón, donde la oyeron hablar por el teléfono. Los tres amigos se miraron entre ellos, preocupados y algo sorprendidos por la noticia.

—¿Por qué querría alguien atacar a una simple abuelita? –Preguntó Ryuji.

—Ken dice que su familia no merece ser considerada –comentó Tetsuya, entrando por primera vez en la conversación.

—Y, eso, ¿qué quiere decir? –Preguntó Reika.

—Ni yo mismo lo sé –respondió el pelirrojo, encogiéndose de hombros–. Es lo que le oí una vez, cuando Masao mencionó a Rei.

Rei entró de nuevo en la cocina y Tetsuya se dio cuenta de que tenía mejor cara.

—¿Ha pasado algo para que hayas cambiado de expresión? –Le preguntó Ryuji.

—Tal como dije, mi abuelo ha sacado las cosas de quicio –contestó ella–. Mi abuela dice que está bien, que no es tan grave como dice mi abuelo y que no hace falta que vaya a verla –Rei hizo una pausa antes de añadir, no muy segura–: También ha dicho que estaré más segura con vosotros. No sé lo que querrá decir con eso.

Sus amigos se miraron de manera significativa pero no dijeron nada. Reika la miró con amabilidad al hablar:

—Me alegro de que tu abuela esté bien.

—Vuestro intento de deshaceros de mi no ha funcionado –dijo ella, sonriendo levemente. Era una de sus cualidades, bromear con cualquier cosa–. ¿Vamos, entonces, al cine?

Tras discutir varios minutos sobre qué película irían a ver, quedaron en verse esa noche. Y mientras hablaban sobre cosas sin importancia, ninguno de ellos notó que los estaban observando desde el tejado de la casa de enfrente.

La figura se volvió cuando otra apareció a su lado.

—¿Es ella? –Preguntó el recién llegado.

Era un joven rubio, alto y que llevaba un extraño atuendo compuesto por una camiseta sin mangas y un pantalón largo, ambos de color negro; y unos guantes de color marrón, al igual que las botas. Llevaba, además, una especie de capa de color rojo brillante en la cintura, aunque lo que más destacaba era el hacha de dos hojas que llevaba a la espalda. No era un hacha como las que se usaban en la edad media sino que la hoja tenía una forma curiosa, con una mella bastante grande en mitad de ambos filos, el mango era de color blanco con ribetes de color naranja ardiente.

—Es posible –contestó el otro–. Pero no es seguro todavía, aún no ha demostrado tener ninguna habilidad ni ningún poder más allá de lo normal.

—¿No se habrá equivocado tu padre, Masao? –Preguntó el chico rubio.

—No es probable –respondió Masao, con indiferencia.

—Y, ¿en qué se basa para decir que ella es la que buscamos?

Masao se volvió hacia en su interlocutor y lo miró con frialdad. El otro joven retrocedió un paso, algo atemorizado. Masao regresó la mirada a la casa.

—Si realmente es ella, lo sabremos pronto.

Cerró los ojos y, de manera inconsciente, la mirada de Rei se visualizó en su mente. Masao volvió a abrirlos, de manera brusca, con el entrecejo ligeramente fruncido.

Caminaban por las calles iluminadas por la pálida luz de las farolas. Tetsuya iba al lado de Rei, escuchando lo que ella iba diciendo. Como era costumbre suya, se limitaba a escuchar. Le gustaba oír hablar a Rei porque siempre ponía emoción a todo lo que contaba, por muy poco importante que fuese, y eso era algo que le gustaba de ella.

Para Tetsuya, conocer a Rei había sido lo mejor que le había pasado nunca. A pesar de tener como mejores amigos a Ryuji y a Reika, Tetsuya creía que la vida, para él, había perdido el sentido. Pero cuando vio a Rei la primera vez, supo que había algo entre ellos. Una conexión que nunca había tenido con nadie. Había sentido cómo una especie de escalofrío le había recorrido la espalda, una emoción que distaba de cualquier sentimiento de frío, al mirarla a los ojos. Desde entonces la vida para él adquirió un nuevo sentido. Aunque creía que ella no podría sentir nada hacia él, el mero hecho de poder ayudarla en cualquier cosa, por mínima que fuese, le bastaba.

Acababan de dejar a Ryuji y Reika en una bifurcación, puesto que ellos vivían bastante cerca el uno del otro, y él había decidido acompañar a Rei para que no tuviera que caminar sola por la noche. No es que le pillara de camino, en realidad su residencia quedaba algo antes que la casa de ella, pero no se cansaba de estar junto a la joven, era algo que le mantenía vivo… de alguna manera.

Una sombra cruzó el cielo nocturno y Tetsuya se detuvo, mirando hacia arriba con el ceño ligeramente fruncido. Rei se detuvo un poco más adelante y retrocedió para colocarse a su lado.

—¿Qué pasa? –Le preguntó.

—Nada, me pareció ver algo –respondió él, con seriedad, y se volvió para mirarla.

Dios… –pensó, mirando a los ojos de color avellana de Rei–. ¿Por qué tiene esos ojos tan bonitos?

A Tetsuya siempre le habían gustado los ojos de Rei porque tenían un extraño brillo. Y, lo que más le sorprendió, era que cada uno de ellos tenía un brillo diferente, de manera que el derecho brillaba con tonos verdosos y el izquierdo con tonalidades de azul. Siempre había querido decírselo pero le daba vergüenza de que ella se pudiera reír de su comentario.

—¿Estás seguro? –Volvió preguntar ella, mirando a su alrededor.

—Sí –respondió él, regresando a la realidad–. Creo que fue un ave nocturna o algo así. No te preocupes.

Rei le dirigió una mirada algo preocupada y él sonrió, pasándole un brazo por encima de los hombros para reconfortarla. Cuando se percató de lo que estaba haciendo, quiso retirar el brazo para no incomodar a su amiga pero un movimiento de ella le retuvo: Rei había pasado uno de sus brazos por su cintura. Tetsuya creyó que se le saldría el corazón del pecho pero respiró profundamente para mantenerse tranquilo. No le gustaba dejar que sus emociones lo dominasen y, ni mucho menos, hacerse ilusiones en cuanto a Rei.

Caminaron durante un buen rato, en la misma posición, hasta que llegaron a casa de ella, donde se detuvieron.

—Gracias por acompañarme –dijo ella.

—No ha sido nada –respondió él, encogiéndose de hombros.

—Aún así –insistió ella, acercándose a él–. Gracias. Y buenas noches.

Rei se puso de puntillas para besarle en la mejilla, apoyándose en su hombro para no perder el equilibrio. Tetsuya la miró con curiosidad y asombro mientras ella subía las escaleras de la casa y entraba en ella. Era la primera vez que le besaba,

aunque fuera en la mejilla, y eso lo desconcertó. No era nada habitual que mostrara ciertos sentimientos tan abiertamente, pero reconoció que le había gustado.

Suspiró y retomó el camino de la residencia cuando, de nuevo, notó que algo se movía en el cielo. Se detuvo y miró con desdén hacia arriba antes de hablar:

—Vamos, sé que estás ahí –dijo, alzando un poco la voz–. ¿Por qué no sales y me dices qué es lo que quieres?

Una sombra se removió en el cielo nocturno, en una de las azoteas de los edificios, y se dejó caer delante del joven. Avanzó unos pasos hasta quedar iluminado por una farola y Tetsuya vio que se trataba de su hermano, Masao. Frunció el ceño y lo miró con indiferencia.

27/8/2014

Comentarios Y Respuestas 11.

Otra vez voy tarde :D Dejo que me matéis >3<

Sophie:

“Para la proxima ronda de comentarios jaja: lei tus ultimas entradas, lei esa en que sacas todo lo que sientes, no comente ahi porque en realidad la senti como muy tuya, muy privada, habia mucho sentimiento. Creo que fuiste mas justa en esa entrada, porque no dijiste que todo fuera tu culpa sino que reconociste tu fallos y tambien los de el. Lamento que no se pueda hacer nada, que se haya roto el lazo que los unio por tanto tiempo. Se que esas heridas al corazon tardan en sanar y duelen como cuando a una herida abierta le pones alcohol, mucho mas que eso claro porque es un dolor del alma, interno, de esos que no se reparan. Date tiempo, pasa por ese proceso horrible que yo se que saldras adelante y como dices puede que haya otro Kyle, uno que te acepte con todo lo negativo tambien y no tenga una idea de como tendrias que ser, que no quiera moldearte. Bueno, ya dije demasiado creo. Te he llegado a tener aprecio, gracias por estar, gracias por compartirnos tus cosas, me gustaria estar cerca y darte un abrazo y poder escucharte y que te desahogues.
un abrazo,”

Sí, sé que fui algo más justa. Porque me di cuenta de muchas cosas, cosas que sabía muy en el fondo pero que no quería ver.Siempre pensé que conseguiría que fuera tolerante y me aceptara tal y como soy pero por lo visto no es así. Duele a ratos, obvio; pero lo llevo mejor de lo que parece. Todos tenemos fallos y el que no quiera aceptarlo es que es idiota. A veces creo que es mejor así, era una relación un poco tóxica. No voy a anclarme en esto. Ni voy a ir a suplicar anda de nuevo, ya lo he hecho bastante y ver que nada sirve de nada al final me ha desmotivado un poco en ciertos aspectos. Pero se me irá pasando. Pasar página y no anclarme, eso creo que es cambiar y madurar. Ser fuerte y yo sé que lo soy, pero me han hecho ver lo contrario. Las clases empezarán pronto aquí y veré a los compañeros y estaré más cerca de otros amigos y será todo más llevadero. Siempre hay un Kyle por ahí, el otro día vi un posible candidato pero sólo le vi por diez minutos, más o menos. Sé dónde encontrarlo, así que ya veré cuándo me armo de valor.
Siempre puedes mandarme un correo, está a la derecha, justo debajo del perfil. Como ya dije en tu blog, es decisión tuya dar el paso. Yo no obligo a nadie :)
Gracias por los ánimos, los consejos, el apoyo y leerme.
Un beso enorme y un abrazo muy fuerte.

YoMaqq:

“Me he explayado de más. No he entendido como contactar contigo, te agrego a facebook? o no entendí realmente.
Bueno en resumidas cuentas creo me he ilucionado de más y no tengo mis sentimientos bien establecidos, tal vez si debo esperar un poquito porque no te he contado toda la historía y es complicada "super mega cañon" te mando un correo?
Subire una entrada sobre otro chico, no te confundas pero te mando un abrazote y sí, tienes razón todos buscamos al kyle siempre.
Si gustas agregarme a facebook yo no tengo bronca pero solo no le digas a ninguno de mis contactos de mi blog >.<
te mando la url por mail o vemos vale!
Me duele mucho lo tuyo de que tu amigo realmente haya dado un fin a su amistad, es doloroso, yo si he sufrido por una amistad y realmente de deja como ese vacio en tu ser, dificil o imposible de rellenar. El tiempo espero te de la solución .
un abrazo fuerte :3”

Nono, un correo electrónico, un email jaja. Está puesto debajo del perfil, a la derecha, jaja.
No te preocupes por explayarte, a mí me da igual. Sólo me comentáis Sophie y tú, así que tengo tiempo de hacerlo, al menos de momento; ya veré cuando empiece las clases jajaja.
Vale, no confundiré a los chicos ;)
Todo vacío se puede rellenar con la persona adecuada o, simplemente, cerrando el hueco. Asumir el daño, los errores y no dejar que se queden clavados en nuestro interior porque acabarán por matarnos lentamente…
Un abrazo muy fuerte y gracias por el consejo :3

Sophie:

“Me tiene enganchada, que misterio ocultara la familia de Tetsuya? jeje
besos”

Se descubrirá, tranquila, pero creo que faltan un par de capítulos (enteros, con sus 12 páginas más o menos, jajaja). Mañana subo otro, que es jueves. A ver si os gusta :3
Un besote.

25/8/2014

LPP: Capítulo I (3).

—Serán Reika y Ryuji –comentó Tetsuya, mirando en dirección a la puerta principal.

—No –negó Rei, mirando al perro que se acababa de levantar, entrando en el campo de visión de la joven. Se le había erizado levemente el pelo del lomo–. Creo que se trata de alguien al que considera peligroso o de no confianza. Si fueran ellos, Ryuji habría llamado de otra manera y Kuro habría ladrado de alegría.

Rei se levantó y se dirigió hacia la puerta para abrirla cuando Tetsuya la retuvo, cogiéndola del brazo con suavidad.

—¿Quieres que abra yo? –Le preguntó.

Rei lo miró y vio que él la miraba con ofrecimiento. A ella le pareció muy tierno pero también algo absurdo dado que era su casa y no la de su amigo.

—No –respondió ella, sonriéndole–. Si abres tú y es un vecino podría pensar cosas raras…

Él asintió, dejándola marchar pero sin alejarse demasiado de ella. Rei sujetó al perro por el collar y abrió la puerta, quedándose sorprendida de ver al joven que estaba delante de ella.

Era algo mayor, posiblemente un año o dos; con el cabello castaño oscuro, al igual que los ojos. Tenía una mirada fría y serena y Rei lo reconoció como el hermano de Tetsuya.

—¡Masao! –Exclamó ella, sin dejar a un lado su asombro–. ¿Qué… qué te trae por aquí?

—¿Has visto a mi hermano? –Le preguntó él.

—¿A Tetsuya? –Preguntó ella, cerrando un poco la puerta, para que no pudiera ver, si se daba el caso, a su amigo dentro de la casa–. No, me temo que no. Casi me acabo de levantar…

—Eso salta a la vista –comentó él, mirándola de arriba abajo. Rei se sonrojó un poco al notar que aún estaba en pijama–. Si lo ves dile que mi padre lo está buscando y que está muy enfadado.

—Tranquilo –dijo Rei–. Se lo diré en cuanto lo vea.

Masao la miró unos instantes, fijando su mirada en los castaños ojos de Rei. Ella sintió que mirarle a los ojos era como tocar un trozo de hielo a diez grados bajo cero, se sintió incómoda y apartó la mirada. Él se dio la vuelta, bajó las escaleras que llevaban al pequeño porche de la casa de Rei y se alejó por la calle. Kuro se relajó y Rei lo soltó, cerrando la puerta y volviéndose para mirar a Tetsuya.

—¿Por qué le has mentido? –Le preguntó él, extrañado.

—No lo sé –respondió ella, encogiéndose de hombros–. Supongo que me dio mala espina, nada más…

Tetsuya asintió, agradecido, y regresó a la cocina. Rei recordó que estaba en pijama y subió a cambiarse. No es que le diera vergüenza estar en pijama delante de sus amigos y, ni mucho menos, delante de Tetsuya, con quien tenía una relación de tanta confianza como para estar con él en pijama sin ningún problema. Pero no le parecía correcto.

Mientras bajaba las escaleras de camino a la cocina, Rei pensó en lo que Masao le había dicho. Si realmente el padre de Tetsuya lo estaba buscando y estaba enfadado, su amigo tendría problemas. Por alguna razón que Rei no lograba discernir, Tetsuya no se llevaba nada bien con nadie de su familia, por eso había pedido a su padre que lo ingresara en una residencia de estudiantes pese a vivir en la misma ciudad. Rei supuso que había sido aquella la causa por la que su amigo nunca sonreía y parecía estar solo. Sabiendo eso, ella había tratado de hacerle sentirse querido, hacerle ver que la vida valía la pena y que ella lo necesitaba. Y no sólo por la cocina.

De alguna manera ella necesitaba estar cerca de Tetsuya y creía que a él le pasaba lo mismo. Tenía una ligera idea de que el joven se sentía más cómodo con ella que con Ryuji y Reika, pero no estaba segura del todo. Reika le había contado que Tetsuya había tratado de suicidarse debido a la presión a la que estaba sometido en casa. Su padre le exigía demasiado y nunca le habían dicho una palabra amable si hacía algo bien. Además, su familia nunca le dio muestras de cariño por lo que Tetsuya no sabía lo que era ser querido… Por eso, por todo aquello que le habían hecho pasar a su amigo, Rei se prometió que haría lo que fuera para que él supiera que ella estaba a su lado.

Estaba a punto de entrar en la cocina cuando Kuro comenzó a ladrar de manera frenética al oír el timbre, saliendo disparado hacia la puerta principal y tirándola al suelo de un empujón. Rei cayó al suelo de culo, murmurando una maldición contra el perro. Tetsuya se acercó a ella en cuanto vio que se había caído y le tendió la mano para ayudarla a levantarse.

—¿Estás bien? –Le preguntó él, tirando de ella.

—Esta noche cenaré perro –murmuró ella, poniéndose de pie. Miró a su amigo y sonrió–. Era broma.

Tetsuya la miró con atención, con aquellos ojos tan azules que a Rei tanto le gustaban… y antes de que ella pudiera decir o hacer algo, el timbre de la puerta sonó con insistencia de nuevo. Tetsuya la soltó con suavidad y se encaró hacia la puerta mientras comentaba:

—Ese sólo puede ser Ryuji. Si no te importa, abriré yo.

Rei lo siguió con la mirada mientras apreciaba que un sentimiento que no había experimentado antes aparecía en su interior. Un sentimiento agradable que hizo que sintiera calor en el pecho, que su corazón latiera con fuerza y que su respiración se agitara un poco más. ¿Qué demonios la estaba pasando? ¿Por qué tenía aquellas sensaciones tan extrañas?

Las voces de Reika y Ryuji, que venían caminando por el pasillo hacia la cocina, la trajeron de vuelta a la realidad.

—¡Huele que alimenta! –Exclamó Ryuji, olfateando el aire igual que un perro.

—¡Guau! –ladró Kuro, con alegría.

—A Kuro también le parece que huele bien. Seguramente querrá probar lo que has cocinado, Tetsu –dijo Reika a su amigo, sonriendo. Tetsuya no dijo nada, simplemente mantuvo la misma expresión que de costumbre.

—Me parece que Kuro se va a quedar sin probarlo por no salir corriendo con cuidado –dijo Rei–. ¡Voy a tardar en perdonarte el que me hayas tirado al suelo!

Kuro ladró como protesta y todos se echaron a reír.

Durante la comida, Rei comentó el hecho de que Masao se hubiera pasado por allí, buscando a Tetsuya.

—Y, ¿qué es lo que quería? –Preguntó Ryuji, abandonando su habitual buen humor.

—Dijo que Ken me está buscando –respondió Tetsuya con indiferencia–. Y que está enfadado.

Rei recordó que Tetsuya nunca llamaba «padre» a su padre, siempre le llamaba por su nombre, Ken.

—¿Has hecho algo para enfadarle? –Preguntó Reika, haciendo hincapié en la palabra «algo».

— ¿Necesita más razones para ello? –Preguntó él a su vez, mirándola con ira contenida–. Nah… ya sabes que no.

—¿Qué quieres decir con eso, Tetsu? –Preguntó Rei, preocupada–. Tú nunca has dado ningún problema, ¿por qué debería enfadarse Ken?

Tetsuya la miró con atención antes de sonreírla.

—Ya sé que nunca he hecho nada por el estilo –le dijo–. Pero no debes preocuparte, no es nada importante.

Reika miró a Ryuji y luego a Tetsuya, con curiosidad.

—¡Has sonreído! –Exclamó Ryuji, con sorpresa e incredulidad–. No me lo acabo de creer… ¡hacía años que no te veía sonreír!

—Yo ya ni recuerdo cuándo fue la última vez que te vi hacerlo –comentó Reika, atónita.

La sonrisa de Tetsuya desapareció en el acto, dejando su expresión de seriedad ya acostumbrada, y bajó la mirada algo incómodo.

—¿A qué viene tanto revuelo? –Preguntó Rei, sorprendida por la reacción de sus amigos.

—¿Aún no te has dado cuenta, Rei? –Le preguntó Ryuji–. Tetsuya nunca sonríe.

—Eso no es del todo cierto –contestó ella, mirando a Tetsuya con sorpresa–. Yo le he visto sonreír más de una vez.

Reika y Ryuji se volvieron a mirar pero no dijeron nada. Un timbrazo del teléfono hizo que dieran un bote en la silla. Resignada, Rei se levantó para contestar, dejando a sus tres amigos solos en la cocina. Apenas desapareció de su visión, Reika y Ryuji se volvieron para mirar a Tetsuya, quien había vuelto a concentrarse en su comida.

—Vaya, vaya –le dijo Ryuji, con picardía–. Así que a nuestra querida Rei la obsequias con tus encantadoras sonrisas y a nosotros con tus mohines, ¿eh? ¿Qué ha hecho ella que nosotros no?

Tetsuya no dijo nada, se mantuvo impasible mientras terminaba de comer. Reika lo miró con atención hasta que, de repente, tuvo la respuesta a la pregunta de Ryuji.

—¡Te gusta! –Susurró, mientras sonreía. Tetsuya se volvió hacia ella, un poco ruborizado y Ryuji miró a uno y a otro alternativamente.

—¿Te has enamorado? –Preguntó Ryuji, soltando una carcajada y dando una fuerte palmada–. ¿Quién lo iba a decir? Nuestro serio amigo, enamorado de Rei –hizo una pausa y añadió–: Hacéis buena pareja. En serio.

—Baja la voz, Ryuji –pidió Tetsuya, con tranquilidad.

—¿Cuando piensas decírselo? –Preguntó Reika, contenta.

—No se lo voy a decir.

Ryuji dejó de sonreír y miró a su amigo, confuso.

—¿Que no se lo vas a decir? –Repitió–. ¿Por qué no?

Tetsuya miró a Ryuji con atención y muy, muy serio.

—¿Tienes idea de lo que pasaría si lo hago? –Le dijo–. En el caso de que ese sentimiento fuera correspondido, sólo haría que su vida fuese imposible puesto que mi familia no lo aprobaría ni en un millón de años. La perseguirían y se lo harían pasar muy mal… y lo último que quiero es que ella sufra.

—¿Desde cuándo te importa lo que opina tu familia? –Preguntó Ryuji, exasperado.

—Desde que puede tomar cartas en el asunto –respondió él–. Que no viva con ellos no quiere decir que ellos no sepan lo que hago la mayor parte del tiempo. Tienen sus contactos. Y si pueden hacerme daño a través de ella, créeme que lo harán.

—¿Y esa es razón suficiente para no decírselo? –Le preguntó Ryuji, sin poder creerse lo que estaba diciendo su amigo. Empezaba a irritarse y eso quería decir que se enfadaría en breve–. ¿O, quizá, tienes miedo de no saber protegerla?

Tetsuya le dirigió una mirada fría y dura, con la que le fulminó.

—No sabía que me consideraras un cobarde, Ryuji.

—¡Ya está bien los dos! –Dijo Reika con firmeza–. Comportaos como dos adultos y no como dos críos.

—¿Qué es lo que pasa? –Preguntó Rei, desde la puerta de la cocina. Todos se volvieron para mirarla y Ryuji la sonrió.

—Nos peleábamos por la película que íbamos a ir a ver al cine –le dijo–. ¿Cuál te apetece a ti?

—La verdad es que ahora mismo no tengo el humor –respondió ella, sentándose en la silla.

Reika la miró con mayor atención y se dio cuenta de que estaba algo pálida. Su amiga no solía negarse a ir al cine, le encantaba y, salvo que algo ocurriese o que estuviera enferma, no solía tener esa expresión de la cara.

—Rei, ¿qué ocurre? –La preguntó con suavidad. Ryuji dejó de sonreír y Rei miró a su amiga con cara de preocupación.

—Alguien ha atacado a mi abuela –respondió ella, con un nudo en la garganta.

24/8/2014

Comentarios Y Respuestas 10.

Tal como prometí, aquí os respondo a los comentarios, sé que voy tarde con la mitad de ellos pero bueno. No es que haya pasado por unos buenos momentos estos días...

¡En fin! Comencemos:

YoMaqq:

"Que me ah invitado a salir >.< SPTM Perdon aun no hay nada que me haya insunuado nada pero estoy emocionado a morir. Mañana sabadito D: Muero de miedo. Disculpa eso es la contestacion a mi segunda respuesta. El amor me da muchas sobredosis y me esta matando la espera enserio, joder me estoy lavando el pelo, rasurandome mi mini vigote o barbilla que ni tengo pero para que se vea lisita. Pero mañana yo asi tipo bien equis super mega casulon al salir con el ya que iremos a ver asu amigo a un concierto D: (el amigo toca)Y perdon si, el amor es un arma muy horrrorosa de doble filo. Terminare cortandome? desangrado al final? Y yo que jure jamas volver a sentir algo por otro idiota.
Enserio no he podido pasarme por lo de mi universidad y tramites burocraticos que me estan >.<consumiendo, el final de tus historia me encanto. Se que es un estilo muy de pelicula pero termino pensando el cuando leo a kyle porque >.< Shit!Me he explayado demasido y mi respuesta es mas hacia ami perdon>.<Te mando un fuerte abrazo y te deseo lo mejor :3"

¡Ole, ole! Así me gusta. Espero que me cuentes qué tal fue. Si no quieres hacerlo por comentarios, tengo un correo de contacto :3 Me encanta hablar con la gente con la que interactúo :D
Encima es músico, ole ole.
Tranquilo, es agradable oír buenas noticias :)
Si sabes manejarla no te cortas. Yo personalmente ni me planteo usarla, el amor al final acaba siendo una pérdida de tiempo. Pero eh, igual te sale bien y te conviertes en el hombre más feliz del mundo :) Ojalá sea así.
De verdad que no pasa nada, jaja. Escribo por desahogo y por compartir novelas; no obligo a nadie a leer y ni mucho menos a comentar. No te preocupes, en serio <3
Jajajaja, tranquilo, a mí no me importa que te explayes. Creo que Kyle es el prototipo de hombre de todo el mundo. Debería haberle puesto algún defecto más para no hacerlo tan perfecto jajaja.
Espero que La Profecía Perdida te guste también :3
Un abrazo y espero que haya salido bien con ese chico!

Sophie:

“Hola, gracias por tu comentario. Soy demasiado sincera perdona, como que va muy rapido la historia para mi gusto y es solo el prologo, no me entusiasmo tanto leerla como la anterior. Igual parece buena y escribes muy bien, y en gustos y colores...
besos”

No me molesta que seas sincera. Yo misma sé que no es la mejor novela que he escrito, en realidad no me gusta demasiado pero bueno, tampoco voy a renegar de ella, ¿no? Jaja. El prólogo es para poner en situación, creo que te guste porque es así de aventuras. Ya me irás diciendo :)
Un besito.

Sophie:

“Gracias por las respuestas, es muy rico este espacio :)
besos”

Me alegro de que os guste :3
Un beso!

Sophie:

“Ladnir, ojala pronto arreglen tu router, gracias por tus palabras y reflexion me dejo pensando, muchas gracias!!!! Espero saber de ti pronto :)
besos”

Lo arreglaron lo arreglaron! Vuelvo a estar activa o eso espero jajajaja.
Me alegra poder haber ayudado un poquito :)
Un besote!

Sophie:

“Que bueno :D”

LO SÉ. EL ROUTER HA RESUCITADO HELL YEAH.

Sophie:

”Me gusto! lamento si fui quisquillosa con lo que publicaste antes, no estaba segura de que me gustaria pero esta parte esta buena. Me alegro que puedas volver a escribir
besos”

“Me tiene enganchada la historia, como continuara? espero leerla pronto :)
besos”

Jajajaja, sabía que te iba a gustar, lo que pasa es que el prólogo dice mucho ya. Pero la parte del prólogo sucede en Francia y el resto de la novela en Japón :3
Sigo diciendo que no es gran cosa pero bueno, tampoco puedo hacer gran cosa ahora, jajaja.
Un besote.

Sophie:

“Me ha dolido leer como te tratas, no se como fue, pero de verdad no crees que haya forma alguna de repararlo? de disculparte? puedes darle tiempo si estuvo tanto tiempo y te quiere y le importas aceptara disculpas sinceras asi no sea la primera vez que lo haces. Te lo digo porque me identifico y si he perdido a gente que queria mucho por ser como soy, pero a veces regresan, hay que intentarlo. Es tu Kyle, si es posible lucha por el. Ojala de corazon sea posible.
un abrazo”

Suelo tratarme con mucha dureza, porque soy consciente de que muchas cosas que hago no son buenas para mí y aún así las hago igualmente así que…
No, no hay forma de repararlo (como ya puse en otra entrada posterior). Él lo ha querido así y yo no puedo obligarle a estar a mi lado. Es una pena, por supuesto, pero no puedo hacer nada más al respecto. He luchado por ello y no lo he logrado. Me conformo con no haber tirado la toalla, que creo que, dentro de lo posible, es lo más importante.
Dudo que regrese, si lo hace pues encantada pero yo no lo espero de vuelta. Es mi Kyle, sí; pero puede que haya más de un Kyle por ahí, o quizá puede que haya alguien mejor. La verdad es que ahora tampoco me preocupa; lo que quiero es taponar las heridas y encerrar el corazón y ciertos sentimientos bajo siete llaves y tirarlas al mar para no abrirlo bien nunca, bien dentro de mucho tiempo.
Gracias por tus palabras, de verdad. Ya lo dije en otra entrada también posterior, que te quiero mucho y te beso y esas cositas.
Un abrazo muy fuerte.

YoMaqq:

“No debes tratarte de esa forma, todas las personas nos hemos equivocado y terminado una relación de amistad por tonterias que ni siquiera valen la pena, concuerdo con sophie, no vez alguna manera de solucionar este mal entendido? hablar con el?
Deja a tu mente descansar y comenzar a ver las cosas desde otra perspectiva.
Un abrazo!”

Yo llevo equivocándome mucho tiempo ya. Para él no son tonterías pero ya da igual. Te digo lo mismo que a Sophie: no cambiará nada y no volverá y no puedo anclarme en sufrimiento por algo que no tiene solución. Claro que duele, y claro que lloro, pero si dejo que se ancle ahí acabará por emponzoñarse y gangrenarse y luego no habrá forma de sacarlo de ahí. Y no quiero amargarme ni deprimirme de nuevo. No, no; no hay solución posible. Él ya tomó su decisión y ya. Yo no puedo hacer nada.
Mi mente está descansando, no te preocupes. Esto se cura con el tiempo. Como dicen por ahí, lo que no te mata te hace más fuerte, ¿no? Pues ya está :)
Gracias por el apoyo.
Un abrazo muy fuerte!

Hasta aquí las respuestas. Mañana toca actualización de la novela y se estabilizará como antes de que mi router murisese, jaja. O sea, dos veces por semana, que no sé si he publicado dos o más esta semana; con eso de que no he tenido internet pues ni idea…

Un abrazo a todos y gracias por leer :3

23/8/2014

Info.

Esta noche prometo responder a todos los comentarios. Prometido.
Gracias a todos por leerme, sobretodo a Sophie. Te abrazo, te beso y te quiero. De verdad que me encantaría poder hablar contigo más a menudo.

Nos leemos.

Oda A Mi Mejor Amigo.

Siento haber sido una carga para ti, haberte hecho perder el tiempo. Siempre he estado a tu lado, al menos, desde que te conozco; animándote cuando estabas mal, aguantando tus rabietas, tus malos modos conmigo aún sin yo haber hecho nada. Siempre te he dicho que no tengo más que hacer porque tu compañía siempre ha sido la mejor que he tenido.

Soy quejica, sí. Es mi forma de ser. No es que no aguante nada, es que me quejo. Si me hubiera visto superada por tanta mierda me habría suicidado. Pero no lo he hecho, porque he visto que no merece la pena; que la vida sí que la merece.

Siempre digo que estoy cambiando y la verdad es que yo así lo creía; pero no era así. Hasta este verano no me había dado cuenta de tantas cosas, de que debería haber cambiado hace muchos años pero que yo no era capaz de llevar a cabo porque me engañaba a mí misma sin quererlo. Como muchas otras cosas que hacía sin darme cuenta. Las he ido cambiando y sé que las ves porque tú así me lo has dicho. No son los cambios que tú querías, en realidad, dudo que jamás los consiguiera para ti porque tú querías cambiarme a tu gusto y yo hay cosas que no puedo cambiar porque son inherentes a mí como persona. Dela misma manera que hay otras en ti que no puedes cambiar.

Quizá yo sea una persona gris a la que parece que nada le importa, que parece que está amargada; pero no es así. Ya no estoy amargada. Ni soy gris. Y me importan las cosas pero no lo demuestro. Tú también tienes cosas que en otras personas habría mandado a la mierda. Como tu poca empatía. Tu poca paciencia. Tu nula tolerancia. El querer tener siempre razón, el querer hacer siempre lo que tú dices. Que si los demás no hacen lo que tú dices, te enfadas. Nunca hay nada bien hecho para ti. Eres un perfeccionista que busca tener razón siempre y que se enfada con facilidad. Yo te he perdonado que me tratases como su fiera basura, que me gritases, me dejases de hablar durante días, que me insultaras y que hicieras conmigo lo que te diera la gana.

Siempre quise ser como tú, pero ahora ya no. ¿Y sabes porqué= Porque nadie me iba a aguantar. Soy una de las personas que te ha aguantado todo sin decir nada. Reitero: soy quejica, infantil, negativa, perezosa y quizá un poco gris, como dices. Pero tú no eres perfecto. Eres infantil también (algunas rabietas tuyas, en concreto); quieres que se haga todo lo que tú quieres, cuando quieres y como quieres, no eres empático, sólo se habla de lo que tú quieres que se hable y siempre llevas la razón.

No somos perfectos. Yo he intentado cambiar y he conseguido no ser pesimista, ni depresiva, me mantengo activa y de buen humor, entre otras cosas. Tú has cambiado, dices, ya no consientes nada a nadie. Quizá debería haber hecho yo eso antes que tú; no consentirte ciertas cosas.

Espero que te vaya todo bien, y lo digo de corazón. En realidad, nada de lo que he puesto aquí va con mal sentido, con ira o rabia. En realidad va con dolor e impotencia; con el último esfuerzo de que sepas que todos somos defectuosos y que tampoco soy tan mala.

Aún habiéndome tratado así (puestos a ver lo malo como tú haces), te seguiré queriendo y seguiré viéndote en YouTube, para no olvidar tu cara ni tu voz; y te seguiré en Twitter, tal y como hago. Para saber que todo te va bien. Y te recibiré con los brazos abiertos. Porque es lo que hace el amor, la amistad. Pensé que siempre seríamos amigos. Supongo que me equivoqué, como siempre.

Gracias por todos los momentos. Los buenos y los malos. Gracias por todo lo que me has dado y me has dejado dar. Gracias por haberme hecho sentir viva. Por haberme hecho cambiar aunque fuera un poco. Gracias por toda la ayuda que me has prestado y por estar ahí cuando lo necesitaba.

Thanks for the memories.